Parada 7 de 8

Calle de Caballeros

Calle Caballeros / Carrer dels Cavallers

El episodio de la procesión mostrará cómo la calle de los nobles se convirtió en una línea de enfrentamiento político.

12 min
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Fachadas de palacios
  • Fachada de la Generalitat Valenciana
  • Perspectiva de la calle hacia el barrio de la catedral
  • Placa de la calle de Caballeros

La historia del lugar

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El nombre de la calle de Caballeros significa caballeros y nobles: en el siglo dieciséis, las familias nobles elegían este tramo ligeramente elevado para sus casas. Las fachadas de los palacios y la fachada de la Generalitat Valenciana mantienen la calle dentro del ámbito del antiguo poder, y la cercanía de la catedral y del consejo municipal la convertía en una cómoda vía ceremonial para los huéspedes de alto rango. Cuando el río Turia se desbordaba por las zonas bajas junto al mercado y los barrios artesanales, este recorrido permanecía por encima del agua y unía la plaza del Tossal con el barrio de la catedral.

El veintiuno de mayo de mil quinientos veinte, una procesión solemne se detuvo en la plaza del Tossal. Diego Hurtado de Mendoza, designado por el rey como lugarteniente de Valencia, se dirigía a la catedral para tomar posesión de su cargo. Debían conducirlo por la calle de Caballeros. Guillem Sorolla, tejedor de lana y dirigente de los artesanos de la ciudad, obligó a la procesión a desviarse en otra dirección.

Un año antes, durante una epidemia, muchos funcionarios y nobles habían abandonado Valencia. Los gremios artesanales, autorizados a armarse para defenderse de los ataques piratas, se unieron en la Germanía, una hermandad armada. Su Junta de los Trece, con un representante de cada uno de los principales gremios, exigió que se admitiera a los artesanos en los cargos municipales. Sorolla se ganaba la vida tejiendo y obtuvo del rey el reconocimiento inicial de aquella junta. Ahora arriesgaba tanto su puesto en el gobierno municipal como su libertad: Mendoza había recibido el encargo secreto de inducir a los Trece a dimitir y anular las concesiones que se les habían hecho.

La calle por la que el lugarteniente pensaba dirigirse a la catedral ya dejaba claro de qué lado se situaba. Caballeros significa caballeros y nobles. En el siglo dieciséis, las familias nobles concentraron aquí sus casas y dieron nombre a la calle. Elegían este tramo ligeramente elevado: durante las crecidas del río Turia, el agua inundaba con más frecuencia las zonas bajas alrededor del mercado y de los barrios artesanales. Desde aquí quedaban cerca la catedral, el consejo municipal y el edificio de la Generalitat Valenciana. Por la adornada calle de Caballeros solían conducir a los lugartenientes y a otros huéspedes de alto rango.

Sorolla cambió la ceremonia. Los hombres de la Germanía no permitieron que Mendoza avanzara en línea recta y lo llevaron por la calle de la Bolsería y la Plaza del Mercado, hasta donde vivían y trabajaban los artesanos. Los habitantes habían sido preparados de antemano para recibirlo. El lugarteniente tuvo que ver los gremios armados antes de llegar a la catedral. Negarse a dejarlo pasar por la calle de los nobles fue una advertencia: la Junta de los Trece no pensaba desaparecer por orden.

Mendoza respondió negándose a reconocer tanto a la Junta como a los funcionarios municipales elegidos con su participación. Amenazó a los artesanos con castigarlos. Comenzaron los enfrentamientos; los hombres de Sorolla tomaron la residencia del lugarteniente, y Mendoza huyó de Valencia con su familia. Después unió sus fuerzas a las tropas de los grandes nobles y regresó. A finales de mil quinientos veintiuno, la ciudad capituló. Sorolla fue capturado, ejecutado y descuartizado, y su cabeza fue expuesta en la esquina de la antigua Casa de la Ciudad.

Desde la plaza del Tossal, la calle de Caballeros sigue llevando al barrio de la catedral. Conserva los palacios de las familias de las que procede su nombre y la fachada de la Generalitat Valenciana. La propia conexión entre las puertas, la calle de los nobles y la catedral sigue siendo la misma: fue por ella por donde aquel día no dejaron pasar al lugarteniente.

Información práctica

Tiempo en la parada12 min
Siguiente puntoTorres de Serranos
Entradadesde fuera

La mayoría de los detalles se ven bien desde la calle, pero los patios interiores y las salas de museo pueden tener un acceso independiente. Considere las entradas residenciales y de servicio como espacios privados.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Recorra la calle ceremonial hasta la calle de Manises y gire hacia las Torres de Serranos.

Parada 7 de 8Después: Torres de Serranos

Ruta terminada

Paseo completado

«el Carme: puertas, murallas y estratos de la ciudad» — 8 paradas, unos 2,6 km, 2-3 horas.

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