Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Impactos en el enlucido exterior
- Arco de paso
- Dos torres circulares
La historia del lugar
Por el oeste, la ciudad medieval quedaba cerrada por dos torres circulares unidas por un alto arco de paso. Por este paso salía el camino hacia Quart de Poblet y, más allá, en dirección a Castilla; las puertas recibieron su nombre del asentamiento situado junto al camino. Casi toda la muralla que las rodeaba desapareció en mil ochocientos sesenta y cinco, pero las torres se dejaron en pie. En el enlucido exterior aún se ven antiguos impactos.
El veintiocho de junio de mil ochocientos ocho, el artillero Pedro de Soto ordenaba abrir de par en par estas puertas ante una columna francesa que avanzaba. Tras las hojas había un cañón apuntado a lo largo del camino. Disparaba, los hombres cerraban las puertas, la dotación recargaba la pieza y las hojas volvían a abrirse. Un error en esta secuencia dejaba a los artilleros sin protección ante la infantería, que ya había llegado al foso y a las barricadas.
Las Torres de Quart eran las puertas occidentales de la Valencia medieval. Desde aquí, el camino pasaba por Quart de Poblet en dirección a Castilla; el asentamiento dio su nombre a las puertas. Por este camino llegó el mariscal francés Bon-Adrien de Moncey, enviado a tomar la ciudad. La víspera, sus soldados habían derrotado en Quart de Poblet a un destacamento reunido apresuradamente, por lo que el siguiente combate comenzó ya junto a la muralla de la ciudad.
Los ingenieros militares y los habitantes de la ciudad excavaron un foso ante las puertas, levantaron barricadas y emplazaron dos cañones. Pedro de Soto estaba al mando del inferior. El capitán de artillería José Ruiz de Alcalá dirigía el fuego de la segunda pieza desde el nivel superior. Junto con los soldados profesionales, las torres fueron ocupadas por vecinos armados y veteranos aún aptos para el servicio.
Las baterías francesas comenzaron el bombardeo por la mañana. Hacia el mediodía, la infantería avanzó hacia las puertas y llegó a las barricadas, pero no pudo pasar más allá: los defensores disparaban desde arriba y los cañones batían el estrecho acceso a lo largo. Tras varios ataques fallidos, Moncey trasladó el golpe a otros tramos de la muralla. Cuando los defensores salieron por iniciativa propia de las puertas, los soldados franceses los rechazaron rápidamente hacia dentro. Tras la muralla, el foso y las torres daban ventaja; a campo abierto, esta desaparecía.
Al anochecer, el mariscal suspendió el asalto y, al día siguiente, retiró al ejército de Valencia. La ciudad se sostuvo entonces, aunque tres años y medio después capituló ante otro ejército francés.
Casi toda la muralla medieval fue derribada en mil ochocientos sesenta y cinco. Las Torres de Quart se conservaron. En su enlucido exterior han quedado impactos del bombardeo y, en el arco, aquel mismo paso ante el que los hombres de Pedro de Soto abrían las pesadas hojas para el siguiente disparo.
Información práctica
Las huellas de la fachada pueden observarse desde la calle. Considere la subida al interior como una visita aparte y confirme el acceso con antelación; no se apresure en las escaleras.
