Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de piedra blanca
- Escalera ceremonial
- Torres medievales de ladrillo
- Patio interior cubierto
La historia del lugar
El Palacio Madama es un antiguo castillo en medio de Piazza Castello. En mil seiscientos ochenta y cuatro, el duque Víctor Amadeo II, de dieciocho años, apartó a su madre del gobierno de Saboya. María Juana Bautista de Saboya-Nemours gobernaba en nombre de su hijo desde que Víctor Amadeo perdió a su padre a los nueve años, y no pensaba ceder su puesto justo después de que él alcanzara la mayoría de edad. El duque fingió estar de acuerdo con ella durante varios años, hasta reunir suficientes partidarios. Después disolvió el círculo de su madre y empezó a gobernar por sí mismo.
María Juana se retiró al antiguo Castillo de Acaya, en medio de Piazza Castello. Antes que ella vivió aquí otra regente viuda: Cristina de Francia, que gobernaba el ducado en nombre de su hijo menor de edad. Cristina fue la primera en la corte de Turín en llevar el título francés de Madama Reale, «señora real». Convirtió el castillo en su residencia ceremonial y ordenó cubrir con bóvedas el patio medieval abierto. María Juana heredó tanto la residencia como el mismo título. Por las dos regentes, el antiguo castillo recibió el nombre de Palacio Madama.
Al perder el derecho a gobernar, la segunda Madama se ocupó de su palacio. Las obras duraron unos treinta años. En mil setecientos dieciocho, encargó al arquitecto de corte Filippo Juvarra disponer una nueva entrada ceremonial y una escalera apta para grandes ceremonias. Juvarra concibió rodear el castillo medieval de nuevas alas, pero solo se construyó la parte orientada hacia la plaza. Por eso, la fachada de piedra blanca y la amplia escalera terminan donde comienzan las antiguas torres de ladrillo.
El patio cubierto por orden de Cristina se convirtió, dos siglos después, en la sala del Senado. El rey Carlos Alberto lo destinó a la cámara alta del Parlamento en mil ochocientos cuarenta y ocho. Los senadores no eran elegidos: el rey los nombraba de por vida. Tras la unificación del país, allí sesionó ya el Senado del Reino de Italia.
El nueve de diciembre de mil ochocientos sesenta y cuatro, los senadores se reunieron en esta sala para decidir definitivamente el destino de Turín como capital. Los acontecimientos de septiembre en la plaza ya habían provocado la dimisión del Gobierno, pero el nuevo gabinete presentó el mismo proyecto. El traslado de la capital a Florencia era una condición del acuerdo con Francia: las tropas francesas debían retirarse gradualmente de Roma, e Italia prometía no atacar los Estados Pontificios.
El debate duró once días. De los ciento ochenta y un senadores que votaron, ciento treinta y cuatro apoyaron el traslado y cuarenta y siete se opusieron. Dos días después, Víctor Manuel II firmó la ley: la capital debía trasladarse a Florencia en un plazo de seis meses, y se asignaban siete millones de liras para la mudanza. Al año siguiente, el rey, los ministerios y el Parlamento abandonaron Turín.
Esta votación fue la última sesión del Senado en el Palacio Madama. La disposición parlamentaria de la sala se conservó hasta mil novecientos veintisiete; después la desmontaron al instalar el museo. Hoy se encuentra dentro el Museo Cívico de Arte Antiguo: se ha conservado el volumen de la antigua sala del Senado, pero ya no están los escaños desde los que se aprobó el traslado de la capital.
Información práctica
Lunes y miércoles–domingo 10:00–18:00; martes cerrado; la taquilla cierra a las 17:00.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Desde fuera, rodee obligatoriamente el palacio y compare las fachadas. La escalera ceremonial se contempla plenamente dentro del recorrido del museo; no considere esta visita como una breve parada.
