Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada del palacio
- Patio de mármol
- Ala oriental de la planta superior
- Salón del Consejo Municipal
La historia del lugar
Desde mil novecientos cincuenta y siete, tras la fachada del palacio trabajan investigadores del Instituto Nacional del Patrimonio, que elaboran inventarios de monumentos y preparan restauraciones. La casa se organiza en torno a un patio de mármol; en el ala oriental de la planta superior se conserva un gran salón. En otro tiempo, estas dependencias sirvieron de residencia urbana para personas del entorno más cercano del bey y luego albergaron brevemente una institución que se ocupaba de los asuntos de la capital.
El general Husayn, cuyo nombre lleva este palacio, no lo construyó. A mediados del siglo XIX, ministros y altos dignatarios ya llevaban varias generaciones viviendo aquí y ampliando la antigua residencia en torno al patio de mármol. El general Husayn dejó otra cosa: el primer Consejo Municipal de Túnez y la historia de su primer fracaso.
Al futuro general Husayn lo llevaron a Túnez desde Circasia como esclavo cuando todavía era niño. Fue educado en la corte de Bardo y después ingresó en la escuela militar. Hizo carrera al servicio del bey y alcanzó el grado de general. En mil ochocientos cincuenta y ocho, Muhammad II ibn al-Husayn, gobernante de Túnez, decidió confiar el cuidado de la capital a un Consejo Municipal independiente. Nombró presidente al general Husayn y alojó al Consejo en este palacio. El general Husayn se instaló también aquí. Más tarde, la casa quedó con el nombre de Dar Hussein: la casa de Husayn.
El Consejo se reunía en el gran salón del lado oriental de la planta superior. A sus miembros se les encomendó pavimentar las calles, retirar la basura, limpiar los desagües, reparar los edificios de la ciudad y vigilar el abastecimiento de agua. Para ello, por decreto, les correspondían tasas procedentes de las fábricas de jabón, la producción de yeso, los carros y los inmuebles urbanos.
Sobre el papel, el dinero bastaba. Los funcionarios del departamento de finanzas no lo transferían. Para mil ochocientos sesenta y uno, el tesoro debía al municipio doscientos cuarenta y un mil quinientos piastras. El recaudador del impuesto sobre las viviendas retenía otros treinta y cuatro mil. Los empleados pasaban varios meses sin cobrar. Ya en mil ochocientos cincuenta y nueve se paralizaron casi todas las obras urbanas. Solo se siguió pavimentando la calle Sidi Morjani —la actual calle Jamaa ez-Zitouna—, porque los propios habitantes pagaron por ella.
El general Husayn respondía del resultado ante la misma corte a la que debía su rango y su cargo. Cuando no logró obtener el dinero, pidió al jefe del gobierno que al menos expidiera una constancia escrita: el presidente y sus empleados no tenían la culpa de la inacción del Consejo. Se la negaron. Los consejeros empezaron a dimitir, los que quedaron exigieron su salario y el general Husayn abandonó el cargo en mil ochocientos sesenta y cinco. El municipio siguió existiendo, pero poco después se trasladó fuera del palacio.
Desde mil novecientos cincuenta y siete, en Dar Hussein trabajan empleados de la institución que ahora se llama Instituto Nacional del Patrimonio: elaboran inventarios de monumentos, realizan investigaciones y preparan restauraciones. En la planta superior se conserva el salón del primer Consejo Municipal. Sus empleados esperaron dinero durante meses, el propio Consejo se fue de aquí y el nombre del presidente al que negaron incluso una constancia que lo exculpara quedó en el palacio.
Información práctica
Parada fiable para una visita exterior; no conviene contar con un acceso libre y regular a los espacios interiores.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Considérela una parada exterior si la entrada está cerrada: el acceso regular al interior no es requisito del recorrido.
