Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Arco de piedra aislado
- Vano de la puerta
- avenida de Francia
- calle Jamaa ez-Zitouna
La historia del lugar
Bab el Bhar (Puerta de Francia) significa «Puerta del Mar», aunque el agua no llegaba hasta este arco. Más allá de la muralla urbana comenzaba el camino hacia el embarcadero del lago de Túnez: allí descargaban las embarcaciones procedentes de La Goleta, y cerca se encontraba el arsenal naval. Por la puerta entraban personas y mercancías en la medina. La muralla fue desmontada más tarde y, a finales de mil novecientos treinta y nueve, también retiraron los puestos que rodeaban estrechamente el pasaje. Por eso hoy la puerta se alza sola en medio de una plaza.
Tras el establecimiento del Protectorado francés de Túnez, al otro lado creció una ciudad nueva de calles rectas. Los franceses llamaban al arco Puerta de Francia. La antigua denominación aún se usa, pero no surgió por la forma del edificio. La puerta quedó al final de la avenida de Francia, ante la calle que atraviesa la medina hasta la mezquita Zituna. Precisamente esta ubicación eligió la administración francesa en mil novecientos veinticinco para un monumento al cardenal Charles Lavigerie.
Lavigerie había sido arzobispo de Cartago y era fundador de la orden misionera de los Padres Blancos. Para el centenario de su nacimiento, el residente general francés Lucien Saint impulsaba una gran conmemoración pública. El ayuntamiento debatió varios emplazamientos: junto a la catedral, en Cartago, en el Seminario de los Padres Blancos. Los miembros tunecinos del consejo advertían de que erigir un monumento a la entrada de la medina musulmana era peligroso. Pero el consejo eligió la entonces plaza de la Bolsa, frente a Bab el Bhar (Puerta de Francia).
El lugar permitía componer una imagen precisa. A espaldas del cardenal de bronce se extendía la europea avenida de Francia, con la residencia de la administración francesa, la catedral y el teatro. Ante él se abría el paso hacia la Zituna. El escultor Élie-Jean Vézien representó a Lavigerie con un Evangelio y una cruz levantada. La plaza pasó a llamarse plaza del Cardenal Lavigerie.
Pocos días después, cientos de estudiantes de la Zituna fueron al ayuntamiento para exigir que retiraran la estatua. Estudiaban teología y derecho, y contaban con obtener, tras recibir el diploma, uno de los escasos trabajos disponibles: la enseñanza, el trabajo de notario o de juez. El alcalde se negó a recibirlos, ordenó desalojar a la delegación y envió a varios participantes a prisión. Entonces los estudiantes se dirigieron a la residencia del residente general. Lucien Saint tampoco salió a recibirlos y llamó a la policía; siguieron nuevos arrestos. Dos estudiantes que más tarde intentaron dañar el monumento fueron condenados a trabajos forzados.
Los manifestantes no lograron su objetivo inmediato. El Lavigerie de bronce permaneció ante la puerta durante otras tres décadas. Su figura aparecía en el vano del arco en las fotografías: la cruz levantada quedaba exactamente entre la avenida europea y la calle que conduce a la medina.
Tras la proclamación de la independencia, el jefe de Gobierno Habib Burguiba exigió retirar el monumento. El arzobispo de Cartago Maurice Perrin aceptó entregarlo a los Padres Blancos. El ocho de mayo de mil novecientos cincuenta y seis, los obreros tardaron cinco horas en retirar la estatua de su pedestal ante una multitud reunida. La llevaron a Cartago y, más tarde, los propios Padres Blancos cortaron la figura de bronce en partes.
Ahora es la plaza de la Victoria. A un lado del arco comienza la avenida de Francia; al otro, la calle Jamaa ez-Zitouna. La muralla y la figura con la cruz ya no están; queda el paso libre de Bab el Bhar (Puerta de Francia).
Información práctica
La observación exterior está disponible todo el día; es un paso urbano, no un lugar con taquilla.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Apártese del flujo principal antes de escuchar el relato o hacer fotos: por el arco pasan personas constantemente.
