Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachadas góticas
- Columna de la antigua mezquita
- Capitel de la antigua mezquita
- Cátedra arzobispal
La historia del lugar
La sede del arzobispo y el oficio diario permanecen en el solar que fue en otro tiempo el principal lugar de oración del Toledo musulmán. El actual templo gótico se levantó después, y el edificio anterior fue desmantelado casi por completo. En la Capilla de Santa Lucía hay empotradas en el muro una columna y un capitel que quedaron de él.
En el año mil ochenta y cinco, Alfonso VI, rey de León y Castilla, recibió Toledo mediante un acuerdo con los gobernantes musulmanes de la ciudad. Una de las condiciones era conservar la mezquita aljama, principal mezquita de los viernes: la comunidad musulmana se reunía aquí para la oración común. El rey necesitaba una ciudad que se sometiera sin otra guerra, por lo que la promesa se refería a un edificio cuya pérdida podía levantar a los habitantes contra el vencedor.
La esposa del rey, Constanza de Borgoña, perseguía otro objetivo. Apoyaba a los monjes franceses de la Orden de Cluny y la implantación de la liturgia aceptada en Roma. Su aliado era Bernardo de Sedirac, un abad francés destinado a convertirse en arzobispo de Toledo. Para la nueva jerarquía eclesiástica, la mezquita mayor debía convertirse precisamente en el templo principal de la ciudad.
La crónica del arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada, escrita aproximadamente un siglo y medio después, informa de cómo se produjo la ocupación. No existe un relato contemporáneo de los acontecimientos, por lo que los detalles de esta escena no pueden tomarse como un registro indiscutible. Según la versión del cronista, Constanza esperó a que su marido partiera, y Bernardo entró de noche en la mezquita con jinetes armados. Expulsaron de allí a la gente, instalaron dentro un altar cristiano y colgaron campanas en el minarete.
Al enterarse de la violación del acuerdo, Alfonso se apresuró a ir a Toledo y amenazó con quemar a su esposa y a Bernardo. Para la comunidad musulmana, una represalia así era más peligrosa que la pérdida del edificio: los parientes de la reina y los vecinos cristianos podían vengarse después de aquellos por quienes los castigaran. Según la misma crónica, los habitantes salieron al encuentro del rey junto a la aldea de Magán, pidieron que perdonara a los culpables y lo liberaron de su promesa de conservar la mezquita. El relato exime claramente a Alfonso de responsabilidad por la violación del acuerdo, pero el desenlace está confirmado por documentos.
El dieciocho de diciembre de mil ochenta y seis, el rey ya participó personalmente en la consagración de la antigua mezquita como Catedral de Santa María de Toledo. Entregó a la nueva sede episcopal tierras, viñedos, molinos y los bienes que antes mantenían la mezquita. Con estos ingresos se mantenían el clero de la catedral y la administración arzobispal. Bernardo se convirtió en arzobispo y, dos años después, el papa Urbano II lo reconoció como primado: el primero en honor entre los obispos de los reinos cristianos de la península. De ahí la palabra «Primada» en el nombre oficial de la catedral.
El edificio musulmán siguió sirviendo de sede episcopal cristiana durante alrededor de un siglo y medio: allí estaba la cátedra arzobispal y se celebraba la liturgia. Después, el mismo Rodrigo Jiménez de Rada que conservó la historia de la ocupación nocturna inició, junto con el rey Fernando III, la construcción del actual templo gótico en el año mil doscientos veintiséis. Los constructores desmantelaron la antigua mezquita.
En la Capilla de Santa Lucía hay empotradas en el muro una columna y un capitel de la desaparecida mezquita. Del resto del edificio no queda nada; los oficios diarios y la sede del arzobispo siguen en el solar que Alfonso prometió conservar para la oración musulmana.
Información práctica
Visita cultural normalmente: lunes–sábado 10:00–18:30, domingo 14:00–18:30; la entrada se cierra 30 minutos antes. Entrada básica 12 euros.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El interior obliga a seleccionar: cíñanse a los tres detalles del recorrido y no intenten recorrer al mismo tiempo el catálogo completo de la catedral; durante un oficio, no entren en las zonas que estén en uso.
