Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Murallas de piedra en la cresta
- Ciudadela interior
- Descenso de las murallas hacia los barrios de la ciudad
La historia del lugar
Aquí, junto a las murallas de piedra de la Fortaleza de Narikala, la historia comienza en mil setecientos cuarenta y siete: Teimuraz II, rey de Kartli, partió en una misión diplomática a Irán. Hasta su regreso, el país debía ser gobernado por su hijo, Erekle II, rey de la vecina Kajetia. Como ayudante le dejaron a Abdulla Beg, un príncipe georgiano de otra rama de los Bagrationi.
Para Abdulla Beg, aquello era un descenso de categoría. Bajo el sah de Irán ya había servido como gobernador de Kartli, gobernaba Tiflis, recibía ingresos de las tierras de la Baja Kartli y consideraba el trono de aquí como su herencia. Ahora le proponían vigilar el reino de otro hombre. Abdulla Beg se fortificó en su residencia de Samshvilde, contrató destacamentos de Daguestán y atrajo a su bando a los qizilbash, guerreros al servicio del sah de Irán que mantenían las fortalezas de Tiflis. Si hubieran conservado la capital, Erekle habría tenido que ceder Kartli a su rival.
Erekle derrotó primero al ejército de Abdulla Beg junto a Samshvilde, y después en los alrededores de Sololaki y Tsavkisi. Tras ello quedaban las fortificaciones situadas sobre la propia ciudad. Los qizilbash ocupaban Tabori, la Fortaleza de Metekhi, la Fortaleza Baja y la Fortaleza de Narikala. Erekle las tomó una por una: primero Tabori y la Fortaleza de Metekhi, después las murallas que descendían hacia los barrios de la ciudad y, por último, la ciudadela situada en la cresta.
En mil setecientos cuarenta y ocho cambió la guarnición de la Fortaleza de Narikala. Erekle instaló aquí a soldados georgianos de la fortaleza. Los destacamentos qizilbash, que llevaban más de un siglo en la fortaleza de Tiflis, la abandonaron definitivamente. Cuando un año después Teimuraz regresó de Irán, la capital ya obedecía a él y a su hijo.
Erekle pensaba arrestar al pretendiente derrotado. Intercedió por Abdulla Beg el catholicos Antoni I, jefe de la Iglesia georgiana y hermanastro suyo. Erekle renunció al arresto, y Abdulla Beg dejó a su hermano en Samshvilde y partió hacia Tabriz. El trono por el que había levantado un ejército y traído mercenarios ya no le correspondió.
En los siglos diecisiete y dieciocho, la palabra «narikala» designaba la ciudadela interior de una fortaleza. Existían narikalas de ese tipo en Gori, Dmanisi y otras ciudades, pero el nombre solo permaneció aquí. El cinturón inferior de las fortificaciones de Tiflis se encontraba más cerca de las casas y las calles; las murallas de piedra de la cresta eran la última línea de defensa. Fue precisamente esta la que Erekle tomó en último lugar.
Información práctica
El acceso a la fortaleza, al patio y a las murallas depende de las obras de rehabilitación y de las barreras presentes; utilice solo las zonas abiertas y los miradores oficialmente accesibles.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No rodee los pasos cerrados ni suba a la mampostería sin protección; elija solo un mirador oficialmente accesible.
