Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Pequeño palacio viejo
- Entresuelo sobre la cocina
- Mesa del zar
- Doce sillas
La historia del lugar
La pequeña casa junto al acantilado de Lasnamäe parece modesta al lado del gran Palacio Kadriorg. Detrás de ella comienza el precipicio: desde lo alto se ven la ciudad, la bahía y la ruta por la que los barcos se acercaban a Reval. Al principio fue una finca de campo de un habitante de Reval; durante las campañas navales, el zar ruso vivía aquí para vigilar personalmente la flota sueca. Dos habitaciones añadidas transformaron la antigua vivienda en un pequeño palacio simétrico para visitas breves.
En abril de mil ochocientos cuatro, el emperador ruso Alejandro I de Rusia encontró aquí abandonado el «palacio viejo». Lo llamaban viejo después de que apareciera junto a él el gran Palacio Kadriorg. Desde la época de Pedro I de Rusia, nadie más había vivido en esta casa; el ala que él había añadido ya se había derrumbado, y el tejado y la chimenea se deterioraban. En el parque pastaba ganado.
Pedro I de Rusia, el zar ruso que durante la Gran Guerra del Norte necesitaba vigilar la flota sueca, se instaló aquí por primera vez en el verano de mil setecientos catorce. Entonces era la casa de campo de un habitante de Reval. El zar eligió el lugar por el acantilado de Lasnamäe, justo detrás de la casa: desde allí se veían la ciudad, la bahía y los barcos suecos que se acercaban a Reval. Pedro I de Rusia vivía aquí en plena campaña naval, mandaba personalmente la flota y subía con regularidad hasta el borde del acantilado para comprobar el horizonte.
Un año después compró la finca a la viuda del propietario anterior y ordenó añadir dos habitaciones. El resultado fue un pequeño palacio simétrico donde el zar se alojaba durante sus visitas a Reval hasta mil setecientos veintitrés. Tras su muerte, nuevos inquilinos no se instalaron aquí. Gracias a ello, los muebles no fueron sustituidos por otros más modernos, pero sin un dueño permanente las habitaciones se iban deteriorando poco a poco.
Alejandro I de Rusia exigió «devolver a su estado primitivo y mantener limpios» la casa, los edificios vecinos y el terreno. Encargó la ejecución a la administración portuaria de Reval. Los funcionarios tuvieron que reparar el edificio, restaurar los senderos del parque y prohibir por separado el pastoreo de ganado.
En mil ochocientos seis informaron de que el palacio viejo había recuperado su aspecto original. El informe era demasiado seguro. Los constructores demolieron el ala de Pedro I de Rusia, que se había derrumbado, separaron la cocina abierta con una pared y levantaron sobre ella un entresuelo. Allí colocaron la mesa del zar y doce sillas, y llamaron comedor a la habitación, aunque no existía en tiempos de Pedro I de Rusia.
Sin embargo, la reparación detuvo el deterioro. Se asignó un empleado a la casa y en verano comenzaron a dejar entrar gratuitamente a todos los que quisieran. Así nació el museo más antiguo de Tallin.
La actual silueta exterior de la casa apareció precisamente bajo Alejandro I de Rusia: el ala de Pedro I de Rusia ya no forma parte de ella. Y aunque dentro esté abierta la sala comedor de arriba, Pedro I de Rusia nunca comió en esa habitación.
Información práctica
Mayo–septiembre: miércoles–domingo 11:00–18:00. Octubre–abril: miércoles–sábado 11:00–18:00, domingo 11:00–16:00. Lunes y martes cerrado. Entrada de adulto: 5 euros.
Comprobado: 28 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La escala de la casa y su ubicación se entienden desde fuera. Las habitaciones relacionadas con Pedro I de Rusia y Catalina solo son accesibles con una visita aparte al museo.
