Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La cúpula azul y blanca del pabellón
- La fachada blanca
- El extremo norte de la playa de Coogee
La historia del lugar
La cúpula azul y blanca del extremo norte de la playa de Coogee repite la silueta de la anterior, pero aquí se ha perdido casi todo el material antiguo. Tras una fuerte tormenta, la deteriorada estructura se derrumbó y, durante la reconstrucción, la cúpula se restauró siguiendo el modelo anterior. Bajo ella funcionan ahora restaurantes y bares; hace mucho que ya no hay piscina ni acuario en este lugar.
En el extremo norte de la playa se alza un pabellón blanco con una cúpula azul y blanca. En mil ochocientos ochenta y siete, los propietarios abrieron aquí el «Coogee Aquarium and Swimming Baths». El complejo ocupaba una manzana entera: se pagaba la entrada para acceder a la piscina, los acuarios con peces exóticos, el patinaje sobre ruedas y otros entretenimientos. El mar servía de telón de fondo a una gran atracción comercial.
En la primavera de mil novecientos treinta y cinco, el pescador Bert Hobson capturó frente a Coogee un gran tiburón tigre. El tiburón se había tragado un tiburón pequeño que ya estaba enganchado y quedó atrapado él mismo. El hermano de Bert gestionaba los baños, que desde hacía tiempo perdían público. Hobson decidió no deshacerse de la captura, sino llevar el tiburón vivo a la piscina: para el próximo Día ANZAC hacía falta un espectáculo capaz de vender más entradas.
El veinticinco de abril, los visitantes vieron cómo el tiburón empezó a agitarse y, después, de su boca cayó un brazo humano con una cuerda atada. En el antebrazo se conservaba un tatuaje: dos boxeadores se preparaban para un combate. El examen mostró que el brazo había sido separado con un instrumento afilado, no por los dientes del tiburón. La policía publicó una descripción del tatuaje. Los familiares del desaparecido Jim Smith reconocieron el dibujo, y las huellas dactilares confirmaron sus palabras.
Smith había boxeado en otro tiempo, tenía una sala de billar y aceptaba apuestas ilegales. También recibía dinero por encargos de Reginald Holmes, un acaudalado propietario de un taller de embarcaciones que procuraba ocultar contrabando y fraudes de seguros. Smith le ayudaba a hundir embarcaciones aseguradas de antemano y sabía lo suficiente para convertirse en un testigo peligroso. El resto de su cuerpo nunca fue encontrado.
Al principio, Holmes negó conocer a Smith. Después intentó dispararse en su cobertizo para embarcaciones, cayó al agua, recobró el conocimiento y durante cuatro horas eludió a la policía en una lancha rápida. Tras su detención, aceptó declarar contra Patrick Brady, un esquilador de ovejas y hábil falsificador de documentos a quien habían visto por última vez junto a Smith. Brady negó el asesinato.
En la mañana del doce de junio, unas horas antes de la declaración de Holmes ante el tribunal, lo encontraron al volante de un automóvil con tres heridas de bala. El principal testigo murió y la acusación contra Brady se desmoronó. El juez ordenó dictar un veredicto de absolución. Nadie fue condenado ni por la muerte de Smith ni por la de Holmes.
El antiguo complejo siguió en pie medio siglo más. En mil novecientos ochenta y cuatro, durante una fuerte tormenta, su deteriorada cúpula se derrumbó. Durante la reconstrucción se conservó muy poco del material original, y la cúpula se restauró siguiendo el modelo de la anterior. Ahora dentro funcionan restaurantes y bares. Ya no están aquí el acuario ni la piscina a la que Bert Hobson llevó su reclamo festivo para el público. La actual cúpula azul y blanca señala su antigua dirección.
Información práctica
Termine el relato en el paseo marítimo o en un mirador autorizado. Baje a los baños solo cuando el acceso esté abierto, y observe desde la orilla cualquier estructura que se conserve en el agua.
