Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Callejones estrechos
- Tejados bajos de tejas
- Puertas de hanok
- Patios bajo cubiertas de vidrio
La historia del lugar
En Ikseon-dong hay pequeños hanoks urbanos con estructura de madera, tejado de tejas y patio interior. Se construyeron para familias coreanas que necesitaban vivienda asequible dentro de la ciudad; este recurso se repitió después en otros barrios de hanoks. Los tejados bajos están casi pegados unos a otros, los patios se esconden tras las puertas y entre las casas quedan estrechos pasajes. Ahora, en las antiguas habitaciones residenciales funcionan cafés, restaurantes y tiendas, y muchos patios están cubiertos de vidrio.
Estos callejones surgieron de una operación con una antigua finca palaciega. A finales de los años veinte, el promotor coreano Jeong Se-gwon compró las tierras de Nudonggung, residencia de los parientes del rey Cheoljong. La gran casa desapareció, y Jeong dividió el terreno en decenas de pequeñas propiedades. Hubo que trazar pasajes entre ellas para que cada nuevo propietario tuviera su propia entrada. Así se formó la densa red de Ikseon-dong.
Jeong llegó a Seúl, que bajo el gobierno colonial japonés se llamaba Gyeongseong, en mil novecientos diecinueve. Un año después abrió la empresa constructora Geonyangsa. Trabajaba con dinero prestado: construía una casa, la vendía de inmediato y con lo obtenido pagaba los intereses y el capital de la deuda. Una vivienda sin vender podía paralizar toda la empresa.
Los compradores necesitaban casas asequibles dentro de la ciudad. Jeong redujo el tamaño de las parcelas, ofreció pago a plazos y adaptó el hanok —la casa coreana de estructura de madera, tejado de tejas y patio interior— a la densa urbanización de la ciudad. Sustituyó la gran finca por viviendas compactas para familias coreanas. De ahí los callejones cortos, los tejados bajos casi pegados unos a otros y los patios ocultos tras las puertas. La distribución probada en Ikseon-dong sirvió después de modelo para otros barrios de hanoks urbanos.
Las casas se vendían bien y Jeong se enriqueció. Entregaba parte de lo ganado en barrios como estos a asociaciones que apoyaban los productos coreanos y la lengua coreana. En mil novecientos treinta y cinco regaló a la Sociedad de la Lengua Coreana un edificio de dos plantas, donde los filólogos elaboraban un gran diccionario. Se formaba una cadena directa: los compradores pagaban por pequeños hanoks y el constructor destinaba las ganancias a quienes conservaban las palabras coreanas.
Según los recuerdos de la hija de Jeong, los funcionarios coloniales le exigían que pasara a construir casas de estilo japonés. Él se negó y, desde mil novecientos cuarenta, dejó de construir viviendas. Dos años después fue arrestado en el caso de la Sociedad de la Lengua Coreana, torturado y encarcelado. Su liberación le costó extensas propiedades de tierra, entregadas a una organización controlada por la administración japonesa. La empresa iniciada con préstamos y la venta de hanoks terminó con la pérdida de la mayor parte de su fortuna.
Ahora, en las antiguas habitaciones residenciales funcionan cafés, restaurantes y tiendas, y muchos patios están cubiertos de vidrio. Nudonggung ya no está aquí. Su terreno sigue dividido por estrechos pasajes entre pequeñas parcelas que Jeong Se-gwon recortó para los compradores de sus casas.
Información práctica
Los callejones públicos son accesibles sin entrada; los horarios de tiendas, cafés y restaurantes varían, y algunos establecimientos abren más cerca del mediodía.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Los callejones siguen siendo un entorno residencial y comercial: no se asome a los patios privados ni se detenga en las puertas para hacer fotos.
