Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Baldosas a cuadros
- Parapeto
- Quioscos
La historia del lugar
Junto a la estación superior del funicular, en su día esperaban que los pasajeros se quedaran tras el ascenso: al lado habilitaron una terraza semicircular con bufé, mesas, lugar para la orquesta y una fuente con iluminación de colores. Desde ella, jardines y senderos se extendían por la ladera hasta una torre, desde la que se abrían vistas de Santiago y la cordillera de los Andes; sobre la entrada brillaba una vidriera con un pavo real. Del antiguo establecimiento se conservan fragmentos del suelo de baldosas, y los quioscos y las mesas de la explanada pertenecen ya a la actual Terraza Bellavista.
Junto a la estación superior del funicular, la gente se dispersa entre los quioscos y el parapeto. Bajo sus pies, en algunos puntos aún se conserva un pavimento de baldosas a cuadros. Es el suelo de la pista de baile para cuya inauguración un joven músico cubano cruzó el mar.
Isidro Benítez era clarinetista y director de conjunto, y luchaba por poder vivir de la música. En La Habana se ganaba la vida como sastre, y tocaba por las noches y los fines de semana. Según sus biógrafos cubanos, a un intérprete negro no le daban escenarios acordes con su maestría. En otoño de mil novecientos veintiséis, Benítez formó el grupo «Los Negros Cubanos» —«Cubanos negros»— y viajó a Chile en un vapor. Los organizadores de un nuevo local de ocio en cerro San Cristóbal contrataron al conjunto para la inauguración.
El local se llamaba «Roof Garden», es decir, «jardín en la azotea». El arquitecto Luciano Kulczewski recibió el encargo de habilitar junto a la estación superior un espacio comercial donde los pasajeros pudieran quedarse tras el ascenso. Diseñó una terraza semicircular para bailar, con bufé, mesas, pabellón para la orquesta y una fuente con iluminación de colores. Sobre la entrada había una vidriera con un pavo real. Por la ladera descendían jardines y senderos hasta una torre-mirador, desde la que se contemplaban Santiago y la cordillera de los Andes.
El diecisiete de diciembre de mil novecientos veintiséis, Benítez y sus músicos tocaron aquí en la inauguración. El público era la acomodada sociedad capitalina, para la cual organizaron en la cumbre un restaurante y bailes con orquesta en vivo. Para Benítez, aquella noche fue su primer gran contrato en Sudamérica. Después de Santiago, Los Negros Cubanos actuaron en Argentina, Brasil, Perú, Bolivia y Uruguay. El propio Benítez se quedó en el continente, dirigió orquestas y vivió la mayor parte de su vida en Chile.
Las construcciones del «Roof Garden» duraron poco. Después de un incendio empezaron a desmontarlas, y la vidriera del pavo real, la fuente y el pabellón de la orquesta desaparecieron. Los quioscos y las mesas pertenecen ahora a la actual Terraza Bellavista, pero los cuadros del suelo de baldosas permanecen de la pista de baile. El diecisiete de diciembre de mil novecientos veintiséis se bailó sobre ellos al son de la orquesta de un hombre que en La Habana tenía que coser los trajes de otros para ganarse el sustento.
Información práctica
El acceso depende del horario del Parque Metropolitano y del funcionamiento del funicular, el teleférico o los senderos autorizados. En horario de invierno, el parque abre a los peatones de 06:00–19:00.
Comprobado: 1 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No se prometa una toma perfecta: la bruma y las copas de los árboles pueden ocultar parte de la panorámica. Dé tiempo a sus ojos para distinguir los barrios y manténgase tras las barandillas.
