Parada 7 de 8

Centro «Precita Eyes Muralists»

Precita Eyes Mural Arts and Visitors Center

Aquí la ruta pasará del mural terminado al taller donde se enseña la pintura colectiva de generación en generación.

15 min
La parte superior azul de la fachada del centro «Precita Eyes Muralists» y un rótulo vertical.
Dreamyshade · CC BY-SA 4.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Fachada del centro
  • Galería
  • Tienda de pinturas y herramientas
  • Mural «Suns of San Francisco» en cuatro paredes interiores

La historia del lugar

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El nombre «Precita Eyes Muralists» surgió antes que este centro. En mil novecientos setenta y siete, la artista Susan Kelk Cervantes terminó, junto con los vecinos, la pintura mural de una escuela local. Los participantes quisieron continuar, y Susan convirtió su clase nocturna de pintura en un taller de muralistas. Aún no tenían pared: las primeras composiciones las elaboraban sobre planchas de contrachapado enmarcadas.

Cuando hubo que firmar una de esas obras, no pudieron nombrar a un único autor. Eligieron tres palabras: «Precita», el lugar del que procedían los participantes; «Eyes», ojos, aquello con que ven el futuro mural; y «Muralists», aquello a lo que decidieron dedicarse. Así, una firma corriente se convirtió en el nombre del grupo.

Susan aprendió el modo colectivo de trabajo de Mujeres Muralistas, una asociación de mujeres artistas del Mission District. El cliente —una escuela, un hospital o un albergue— solicitaba que se pintara una pared. Los futuros espectadores dibujaban lo que querían preservar en ella, explicaban su elección y decidían juntos cómo disponer las imágenes. El muralista principal reunía esos dibujos en una composición y la trasladaba a la pared, mientras los participantes ayudaban a pintarla. En el centro todavía se enseña precisamente este método, y no se reparten a los principiantes trozos de pared para que trabajen libremente.

Al principio, ese trabajo casi no daba dinero. Luis Cervantes, marido de Susan y cofundador del grupo, fabricó durante más de cuarenta años colchones por encargo en una fábrica; la familia vivía de su salario. Susan recordaba que ella misma no recibió ningún ingreso de Precita Eyes Muralists durante muchos años.

Para mil novecientos noventa y siete, la organización ocupaba dos locales alquilados cerca de Precita Park. Del segundo la desalojaron. Un año más tarde, Susan y sus colegas intentaron comprar el actual local de 24th Street, pero les faltaban quince mil dólares para el pago inicial. Eso era exactamente lo que costaba el mural que les habían encargado para el restaurante McDonald’s junto al cruce de 24th Street y Mission District. Los partidarios del grupo reunieron el pago de aquella obra, la cantidad que faltaba se incluyó en el pago inicial y compraron el local. La pintura en una pared ajena pagó las propias paredes del centro.

En las paredes del centro también encontraron sitio para un proyecto que antes se había quedado sin hogar. Ya en mil novecientos noventa y uno, los participantes del taller habían ideado para uno de los edificios de la Universidad de California el mural «Suns of San Francisco», pero el encargo fue cancelado. Tras la compra del centro, trasladaron aquí la composición: se extendió aproximadamente veinticuatro metros a lo largo de cuatro paredes interiores.

Hacia el año dos mil, el local empezó a utilizarse para exposiciones. Los artistas necesitaban un fondo limpio, las paredes se cubrían con cortinajes, se clavaban clavos en las paredes y el agua dañó la parte inferior. El mural fue quedando oculto y permaneció inacabado. Susan se acordaba de él. En dos mil veinticuatro, las restauradoras Kerra Hendrickson y Gabi Moreta trajeron aquí a doce alumnos y voluntarios. Durante tres meses taparon agujeros, consolidaron las zonas que se desprendían y devolvieron las figuras perdidas; para algunos, fue su primer trabajo en un mural.

En este local se encuentran ahora la galería, la tienda de pinturas y herramientas, la oficina del taller y el punto de partida de las visitas a las pinturas murales del Mission District. Y tras los cortinajes de exposición permanecen las cuatro paredes de «Suns of San Francisco»: una obra en la que otro grupo de principiantes aprendió a reparar un mural antes de recibir su propia pared.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoBalmy Alley
Entradadesde el exterior; tienda y visitas según la programación vigente

El sitio web oficial indica simultáneamente de lunes a sábado de 13:00 a 17:00, de lunes a viernes de 10:00 a 17:00 y los sábados de 12:00 a 17:00, y en la sección de preguntas, los sábados de 12:00 a 16:00. Compruebe el horario el día de la visita; la visita exterior no depende de la tienda.

Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

El horario del local puede cambiar, así que compruébelo el día del paseo. Si el centro está cerrado, no intente entrar: la historia de la organización se puede escuchar junto a la fachada.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Vuelva a la entrada de Balmy Alley y gire entre las casas pintadas.

Parada 7 de 8Después: Balmy Alley

Ruta terminada

Paseo completado

«Mission District: de Misión San Francisco de Asís a los callejones de murales» — 8 paradas, 3,8 km, unas 3 horas.

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