Parada 6 de 8

Mural «Carnaval»

Carnaval / Golden Dreams of the Mission

La parada mostrará cómo la incómoda arquitectura de la fachada pasó a formar parte de la imagen y de su protección.

15 min
Participantes del Carnaval San Francisco con una bandera de Trinidad y Tobago en el Mission District.
Mx. Granger · CC0 1.0; cropped/resized for app
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Mujer con traje plateado
  • Mano de madera sobre un patio de luces
  • Tres patios de luces
  • Ventanas y cornisas pintadas

La historia del lugar

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Toda la pared norte de una vivienda en South Van Ness Avenue está ocupada por un gran mural sobre el Mission District latinoamericano. La Comisión de Artes de San Francisco lo encargó para reunir en una misma fachada a la gente del barrio, sus comercios y las instituciones culturales de 24th Street. La pared se extiende sobre el techo de un taller de automóviles, y sus ventanas, cornisas y salientes están pintados.

Una mujer con un traje plateado extiende la mano sobre una abertura en la pared. Es Marlena Rosa Lima, una bailarina brasileña. El artista no inventó su pose: el fotógrafo Lou Dematteis retrató a Marlena en el primer Carnaval San Francisco, en mil novecientos setenta y nueve. Entonces, cerca de trescientos bailarines y percusionistas desfilaron alrededor de Precita Park. El mural de esta esquina no muestra un acontecimiento sucedido aquí, sino aquella primera celebración, trasladada hasta este lugar junto con sus participantes.

Quien impulsó el traslado fue Mauricio Avilés, coordinador de Carnaval: quería convertir las fotografías de Dematteis en un mural urbano. En mil novecientos ochenta y dos, empleados de la Comisión de Artes de San Francisco encargaron al artista Daniel Galvez pintar la pared norte de una vivienda en South Van Ness Avenue. Esperaban de él un retrato del Mission District latinoamericano, donde vivían personas procedentes de distintos países. Carnaval servía para ello mejor que un emblema general: en las fotografías, la gente ya estaba reunida.

Galvez eligió rostros reales. El hombre del chaleco rojo era Jaime Aguilar, conductor de un autobús urbano; a su lado estaba el percusionista Jorge Molina y, en el centro, Marlena. Los artistas añadieron comercios e instituciones culturales de 24th Street. Así, el desfile de Precita Park recorrió en la pared precisamente este corredor comercial.

Para Galvez, fue uno de sus primeros encargos importantes. Para los seis meses de trabajo de todo el equipo se asignaron trece mil dólares. El acceso a la pared pasaba sobre el techo de un taller de automóviles, que no podía dañarse; por eso los artistas subían en una plataforma suspendida que se balanceaba y confiaban su seguridad a un nudo en una cuerda. Uno de los participantes permaneció arriba unos minutos y abandonó el proyecto.

Aún más difícil fue adaptar la composición a los tres patios de luces que interrumpían la pared. Galvez amplió primero la imagen en el salón de actos de una escuela, trasladó los contornos al papel y después fijó las hojas en la fachada. El equipo comenzó por arriba, repasaba las líneas con tiza y bolígrafo y descendía. Las ventanas, las cornisas y los salientes están pintados. Para la mano de Marlena, los artistas hicieron una pieza de madera independiente sobre un patio de luces: por eso la bailarina sobresale del plano de la fachada.

La pintura de esmalte resultó ser una mala protección contra el sol. Para comienzos de los años dos mil, la cantidad de colores se había reducido aproximadamente a la mitad. Avilés, que en otro tiempo había impulsado la creación del mural, reunió durante tres años fondos para salvarlo. Tras dos solicitudes, la ciudad concedió cincuenta mil dólares, pero los residentes y las empresas locales debían aportar una cuarta parte de la suma, en dinero o materiales. Avilés volvió a atraer a Galvez y a Dematteis; a ellos se sumó la mayor parte del equipo inicial. En mil novecientos catorce, el mural restaurado fue inaugurado de nuevo.

En enero de dos mil veinticuatro, la ciudad reconoció «Carnaval» como su tricentésimo decimotercer monumento histórico. No protegieron toda la vivienda, sino la pared norte con el mural y la configuración de los patios de luces. La mano de madera de Marlena, con la que Galvez cubrió en otro tiempo la incómoda abertura, forma ahora parte de la descripción jurídica del monumento.

Información práctica

Tiempo en la parada15 min
Siguiente puntoCentro «Precita Eyes Muralists»
Entradadesde fuera

Visible desde la acera pública en cualquier momento; los detalles se aprecian mejor con luz diurna.

Comprobado: 30 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

El efecto de conjunto se aprecia mejor desde cierta distancia. Elija un lugar seguro en la acera de enfrente y no salga a la calzada para hacer una foto.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Continúe por 24th Street hacia la tienda y el taller de los muralistas.

Parada 6 de 8Después: Centro «Precita Eyes Muralists»

Ruta terminada

Paseo completado

«Mission District: de Misión San Francisco de Asís a los callejones de murales» — 8 paradas, 3,8 km, unas 3 horas.

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