Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Los tres vanos de la puerta
- Las tejas verdes
- Los leones de piedra
- Los torreones en forma de pagoda de los edificios de esquina
La historia del lugar
Sobre los tres vanos de la Puerta del Dragón se extiende un tejado verde, pero la calle pasa por ellos sin desviarse: tras los arcos quedan las fachadas comerciales de Chinatown. La puerta sirve como entrada ceremonial al barrio y está dispuesta para no ocultar su calle. Por las cumbreras del tejado se suceden peces y dragones, que dieron nombre a la puerta, y a los lados de los pasos se alzan leones de piedra. Las tejas y los leones fueron enviados desde Taiwán; más adelante, sobre las esquinas de casas corrientes de cuatro plantas, se elevan torreones en forma de pagoda.
En abril de mil novecientos seis, un incendio destruyó el barrio chino. Al norte de la Calle Bush, la actual Avenida Grant se llamaba entonces Calle Dupont. En su lugar quedaron solares calcinados junto al centro de negocios, demasiado valiosos, en opinión de los dirigentes municipales, como para devolvérselos a sus antiguos residentes y comerciantes. Un comité especial propuso trasladar Chinatown a una periferia fangosa junto a la bahía.
Las asociaciones chinas empezaron a firmar de nuevo contratos de arrendamiento y a limpiar los solares sin esperar autorización. El consulado anunció que regresaría a su antiguo emplazamiento. Los comerciantes recordaron a la ciudad los impuestos y el comercio con China y, además, advirtieron que sus negocios podían trasladarse a Oakland o Seattle. San Francisco corría el riesgo de perder los ingresos por los que había liberado el terreno. El proyecto de traslado se aplazó y se permitió reconstruir aquí el barrio chino.
Para el comerciante Look Tin Eli, regresar no bastaba. Dirigía el bazar «Sing Chong» y vivía del comercio de mercancías importadas; el incendio le había arrebatado la tienda y el traslado del barrio, sus clientes habituales y sus vínculos comerciales. Look obtuvo grandes préstamos de socios en Hong Kong y Cantón y contrató a dos diseñadores estadounidenses que nunca habían estado en China. Les pidió que hicieran el nuevo «Sing Chong» de modo que el público occidental reconociera de inmediato a China en él.
En la esquina de Avenida Grant y Calle California levantaron un edificio comercial corriente de cuatro plantas, pero le añadieron torreones en forma de pagoda, aleros curvados y decoración roja y verde. Las pagodas no sostenían nada ni señalaban un templo: debían atraer compradores. Enfrente apareció «Sing Fat», decorado del mismo modo. Otros propietarios siguieron el ejemplo de Look. Para finales de mil novecientos ocho, se habían reconstruido en Chinatown al menos ciento setenta y cinco edificios; el barrio conservó su antiguo emplazamiento y Avenida Grant se convirtió en su calle para los visitantes. Los dos edificios de esquina con pagodas siguen en pie.
La Puerta del Dragón consolidó ese papel mucho después. En mil novecientos cincuenta y seis, el Comité de Embellecimiento de Chinatown concibió una entrada ceremonial para aumentar el flujo de visitantes hacia las tiendas. Once años después, ganó el concurso el equipo chino-estadounidense del arquitecto Clayton Lee: los tres vanos dejaban ver de un lado a otro la calle y las fachadas comerciales. Desde Taiwán enviaron tejas cerámicas y leones de piedra; en las cumbreras aparecieron peces y dragones, que dieron nombre a la puerta. Tras su inauguración en mil novecientos setenta, la gente empezó realmente a acudir aquí para fotografiarse. Los tejados verdes de la puerta y las pagodas de «Sing Fat» y «Sing Chong» en la siguiente manzana señalan dos etapas de una misma ruta comercial trazada aquí por personas.
Información práctica
La puerta se contempla desde la calle y no requiere una entrada aparte. Preste atención al tráfico en el cruce y elija un lugar para escuchar que no bloquee el paso.
