Parada 3 de 8

Madrasa de Ulugh Beg

Улуғбек мадрасаси

La parada mostrará la madrasa como una escuela superior en la que se obtenía el puesto tras demostrar los conocimientos.

30 min
Portal principal de la madrasa de Ulugh Beg con motivos de mosaico en forma de estrellas
Tim Adams · CC BY 4.0; cropped/resized for app
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Ornamento de estrellas del portal
  • Patio interior
  • Hujras alrededor del patio
  • Aulas de las esquinas

La historia del lugar

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A comienzos del siglo quince se construyó en la plaza principal de Samarcanda una madrasa donde los estudios no se separaban de la vida cotidiana: los alumnos vivían aquí mismo. Tras el portal con ornamento de estrellas se abre un patio rodeado de filas de puertas hacia las hujras. En cincuenta de estas habitaciones vivían más de cien alumnos, y en las aulas de las esquinas se estudiaban teología, derecho, lógica, matemáticas, geometría y astronomía. La escuela desapareció hace mucho; parte de las salas están ocupadas por exposiciones museísticas, pero el plano del edificio aún conserva su antiguo orden.

Cuando la construcción se acercaba a su fin, Ulugh Beg preguntó quién sería el primer profesor principal. El nieto de Tamerlán y gobernante de Samarcanda buscaba a una persona capaz de entender todas las ciencias que iban a enseñarse en la nueva escuela.

El escritor del siglo dieciséis Zayn al-Din Wasifi cuenta que Muhammad Khwafi oyó el desafío: era un erudito derviche itinerante, vestido con ropas sucias y sentado entre montones de ladrillos. Khwafi declaró que servía para el puesto. Ulugh Beg empezó a hacerle preguntas, se convenció de sus conocimientos y ordenó que lo llevaran al baño y lo vistieran de nuevo. Pero dispuso que la prueba definitiva fuera pública.

El día de la inauguración, en el año mil cuatrocientos veinte, Khwafi impartió ante noventa eruditos una lección sobre el Almagesto, la compleja obra de Ptolomeo acerca del movimiento de los cuerpos celestes. Según Wasifi, solo dos entendieron su sentido: Qadi-zada al-Rumi, matemático y maestro de Ulugh Beg, y el propio gobernante. Es un relato registrado tardíamente, no un acta de la inauguración. Sin embargo, el nombre del primer profesor también se confirma en otros testimonios históricos. Khwafi obtuvo el puesto y después se dedicó principalmente a enseñar a los estudiantes.

Esta historia muestra con precisión la función del edificio. La madrasa unía una escuela superior y una residencia. En cincuenta hujras, habitaciones para vivir y estudiar, se alojaban más de cien alumnos. En las aulas de las esquinas se enseñaban interpretación del Corán y derecho islámico, lógica, matemáticas, geometría y astronomía. Ulugh Beg no se limitó al papel de promotor. Dos cartas conservadas del matemático Jamshid al-Kashi, a quien invitó a Samarcanda para el trabajo científico, cuentan cómo el gobernante nombraba a los eruditos, asistía a los seminarios y participaba en los cálculos.

Muhammad Taragai recibió el nombre de Ulugh Beg ya en su juventud: este título túrquico significa «gran beg», gran gobernante. La madrasa lleva su nombre porque ordenó construirla en la plaza principal de Samarcanda entre los años mil cuatrocientos diecisiete y mil cuatrocientos veinte, enseñó aquí él mismo y reunió en torno a la escuela a matemáticos y astrónomos.

El ornamento de estrellas del portal no significa que las observaciones se realizaran directamente en el patio. Más tarde, Ulugh Beg construyó para ellas un observatorio separado en una colina fuera de la ciudad. Aquí los eruditos estudiaban la teoría y preparaban los cálculos; allí medían las posiciones de los cuerpos celestes. De este trabajo conjunto surgieron tablas astronómicas y un catálogo de más de mil estrellas.

Se desconoce qué aula acogió la primera lección de Khwafi. La segunda planta, que ahora se ve desde el patio, fue en gran parte reconstruida por los restauradores en los años noventa del siglo veinte. La escuela ya no existe aquí: en parte de las salas se encuentran exposiciones museísticas. Pero tras las puertas que rodean el patio aún se aprecia la antigua disposición: las clases en el centro, las viviendas de los alumnos a los lados y, junto al portal, la plaza a la que en otro tiempo salió un hombre con ropa sucia y exigió que comprobaran sus conocimientos.

Información práctica

Tiempo en la parada30 min
Siguiente puntoTilla-Kari
Entradacon el billete general del Registán

Funciona como parte del Registán según su horario estacional; el acceso a plantas y salas concretas puede variar.

Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

En el patio, no obstruya los pasos y distinga la arquitectura conservada de la restauración posterior.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Cruce la plaza hacia el portal norte del conjunto.

Parada 3 de 8Después: Tilla-Kari

Ruta terminada

Paseo completado

«Samarcanda de gobernantes, sabios y santos» — 8 paradas, unos 4 km, 4–4,5 horas.

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