Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de la casa № 34
- Ventanas de la antigua tienda
- Antiguas vistas de Samara en las paredes del café
- Fotografía de Konstantín Golovkin
La historia del lugar
Tras la fachada de la casa número treinta y cuatro, la planta baja estaba ocupada por un local comercial, y arriba se encontraban la vivienda y el taller de su propietario. Dos grandes ventanas de la antigua tienda dan a la calle; ahora, tras ellas, hay un café en cuyas paredes cuelgan antiguas vistas de Samara y un retrato del anterior propietario. Tras el cambio de dueño, las pinturas, vitrinas, tapices, objetos de vidrio y porcelana que quedaban aquí pasaron a la colección del museo municipal.
La calle recibió su nombre prerrevolucionario más perdurable, Panskaya, por una mercancía. Los comerciantes de Samara llamaban «pansky» a un producto manufacturado, a diferencia de un objeto hecho por un artesano. Los nombres anteriores hablaban de los mostradores de forma aún más directa: Sennaya, Moskatelnaya —por el comercio de pinturas, aceites y otras mezclas de uso doméstico—, y después Khlebnaya. A finales del siglo diecinueve ya se vendían aquí caros productos elaborados, se abrían hoteles y tiendas especializadas.
En la casa número treinta y cuatro comerciaba Konstantín Golovkin, hijo de un comerciante que quería convertirse en pintor y reunir a su alrededor a los artistas de Samara. Su padre lo preparaba para el negocio familiar: tras seis cursos de escuela lo puso de recadero en una tienda de vajillas y papel pintado. Konstantín seguía dibujando, pero vivía del comercio. En la casa de la calle Panskaya instaló su vivienda en la planta superior y, en la planta baja, vendía papel, lápices, pinceles, pinturas y material fotográfico. Desde la mañana hasta el almuerzo trabajaba tras el mostrador; después subía al taller. Venían aquí otros artistas: compraban materiales, tomaban té y hablaban de exposiciones. La calle Panskaya les daba un lugar donde el círculo artístico podía existir todos los días, y no solo durante la siguiente exposición.
Golovkin aprendió fotografía y, durante sus viajes por Europa, vio cómo se vendían postales con vistas urbanas. Entre mil novecientos y mil novecientos seis encargó a una fototipia de Moscú nueve series de tarjetas postales, principalmente a partir de sus propias fotografías. En las dos grandes ventanas de su tienda aparecieron el Volga, los montes Zhigulí, calles de la ciudad, puentes, pescadores y sirgadores. Los compradores se llevaban las tarjetas de aquí y las enviaban por Rusia y al extranjero. Fuera de Samara, la ciudad fue vista por primera vez tal como un comerciante y fotógrafo local eligió mostrarla.
Para Golovkin, esta ocupación seguía siendo parte de su empresa: pagaba la edición, exponía las tarjetas junto a la mercancía habitual y contaba con vender cada tirada. Después de que la tienda pasara a otro propietario, las pinturas de Golovkin que quedaban aquí, las vitrinas, los tapices y los objetos de vidrio y porcelana fueron entregados al museo municipal. Sus fotografías también se conservaron en colecciones museísticas; ahora permiten reconstruir edificios y vistas del Volga que desaparecieron hace mucho tiempo.
El nombre Panskaya desapareció en mil novecientos dieciocho. La calle fue rebautizada como Petrogradskaya, por Petrogrado, como entonces se llamaba la actual San Petersburgo. Tras la muerte de Vladímir Lenin, dirigente de los bolcheviques que buscaba la transformación socialista de Rusia, Petrogrado pasó a llamarse Leningrado. En mil novecientos veintiséis, la Petrogradskaya de Samara se convirtió, siguiendo ese cambio, en Leningradskaya. Sin embargo, el comercio permaneció: más tarde funcionaron aquí grandes almacenes, librerías y zapaterías, y en mil novecientos ochenta y seis se cerró al tráfico el primer tramo y se entregó la calzada a los peatones.
La casa número treinta y cuatro se ha conservado. En el antiguo local comercial hay ahora un café; en sus paredes cuelgan antiguas vistas de Samara y una fotografía de Konstantín Golovkin. Su rostro se encuentra allí mismo donde antes se vendían las postales que hizo.
Información práctica
Calle peatonal, accesible las veinticuatro horas; las tiendas y los cafés funcionan con sus propios horarios.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No intente abarcar la calle en una sola vista general: su pasado se lee mejor en las casas por separado y en la frontera entre la planta baja comercial y la planta superior residencial.
