Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Salón Dorado
- Ventanas tapiadas
- Chimenea antigua
- Exposición del regimiento Rainer
La historia del lugar
La fortaleza comenzó a construirse en el siglo undécimo como refugio protegido para los arzobispos de Salzburgo. A comienzos del siglo decimoséptimo, su altura, sus murallas y el único ascenso vigilado sirvieron para aislar a un arzobispo de su propia ciudad.
Wolf Dietrich von Raitenau, el anterior príncipe-arzobispo —jefe eclesiástico y al mismo tiempo gobernante de Salzburgo—, fue derrotado en una disputa con Baviera por el vecino Berchtesgaden y sus ingresos de la sal. En el año mil seiscientos once lo capturaron mientras huía y lo llevaron a Hohensalzburg. En la primavera del año siguiente obligaron a Wolf Dietrich a abdicar. Su pariente y sucesor, Markus Sittikus, mantuvo aquí al antiguo príncipe como prisionero papal: Wolf Dietrich quería ponerse en contacto con otros gobernantes y lograr su liberación; el nuevo arzobispo temía su regreso.
No hubo celda subterránea. A Wolf Dietrich le asignaron varias habitaciones en la tercera planta del Hohes Stock, junto al Salón Dorado. El duque de Baviera exigió que lo alojaran de modo que no viera Salzburgo. Cuando el prisionero logró hacer llegar al exterior sus primeras cartas, tapiaron parte de las ventanas y las cerraron con cajones de madera y rejas de hierro: los guardias le impedían arrojar notas a los sirvientes.
El ocho de octubre de mil seiscientos doce, los cañones de la fortaleza anunciaron la entrada de Markus Sittikus en la ciudad. «Y nosotros también dispararemos», respondió Wolf Dietrich, y destrozó la estufa de azulejos. Detrás de la mampostería dañada descubrieron una abertura hacia el lugar donde se encendía la estufa. Allí trabajaba un servidor eclesiástico. Él y el cocinero de la fortaleza accedieron a ayudar al prisionero, esperando una recompensa si el antiguo príncipe recuperaba la libertad.
La tinta y el papel se escondían en un pastel. Las cartas se subían y bajaban por la chimenea. Cuando llegó el calor y seguir encendiendo la estufa se volvió sospechoso, los ayudantes subieron al desván. Perforaron el suelo y una gruesa viga del techo justo encima de la habitación de Wolf Dietrich. Para pasar los papeles sin hacer ruido, el prisionero tenía que colocar una silla sobre la mesa y recibir el paquete junto al techo.
Así, sus mensajes llegaron a los príncipes reunidos en Ratisbona para una asamblea imperial. Markus Sittikus se enteró de la correspondencia y ordenó una investigación. El cocinero logró huir. A uno de los ayudantes lo expulsaron, a golpes de vara, desde la fortaleza hasta la puerta de Klausen; al otro lo desterraron de Salzburgo para siempre. Más tarde, tres soldados prepararon otra fuga. La conspiración se descubrió por casualidad: un soldado se ocultó y los otros dos fueron condenados a muerte.
Wolf Dietrich permaneció en Hohensalzburg hasta el dieciséis de enero de mil seiscientos diecisiete y murió aquí después de cinco años de cautiverio. Los investigadores localizaron sus habitaciones junto al Salón Dorado mediante descripciones de archivo, las ventanas tapiadas y la antigua chimenea. Desde entonces se han modificado los tabiques; ahora esta parte de la tercera planta la ocupa el Museo del Regimiento de Infantería de Salzburgo Rainer.
Información práctica
Enero-abril 09:30-17:00; mayo-septiembre 08:30-20:00, mientras que los museos, las Salas de Estado y el Teatro Mágico 09:00-19:00; octubre-diciembre 09:30-17:00; última entrada 30 minutos antes del cierre.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La subida y la visita de los espacios interiores requieren más esfuerzo y tiempo que el recorrido exterior por el centro. Planifique las exposiciones por separado; en las zonas al aire libre tenga en cuenta el viento, el sol y los tramos resbaladizos después de la lluvia.
