Parada 6 de 8

Casa del Carnaval de Bahía

Casa do Carnaval da Bahia

Mostrará cómo un edificio casi terminado para una exposición tuvo que adaptarse en pocos meses para otra.

32 min
Fachada de la Casa del Carnaval de Bahía
Ajmcbarreto · CC BY-SA 4.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Fachadas antiguas
  • Cuatro columnas clásicas
  • Pared de vidrio del lado de la bahía
  • Terraza en la cubierta

La historia del lugar

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Las fachadas antiguas y las cuatro columnas clásicas de la sala principal se conservaron del edificio anterior; entre estos muros se encuentra ahora la Casa del Carnaval de Bahía. Aquí los trajes, los instrumentos y las maquetas de desfiles conviven con auriculares y proyecciones de vídeo. En dos salas de cine, los bailarines muestran los movimientos de once danzas de carnaval, y los monitores añaden a los participantes de la pantalla tocados e instrumentos de percusión. La pared de vidrio está orientada hacia la bahía, y la terraza ocupa la parte superior del edificio.

A mitad de la restauración, quienes trabajaban en este edificio supieron que ya no lo preparaban para aquel museo. Desde dos mil quince, los arquitectos adaptaban el edificio abandonado de mil novecientos once para el Memorial del Frontispicio de Salvador. Aquí llamaban frontispicio a la panorámica de la ciudad vista desde la bahía: Cidade Alta y Cidade Baixa, separadas por una ladera verde. Para ese museo eligieron un punto sobre el precipicio, junto a la estación superior del Plano Inclinado Gonçalves. La propia casa forma parte de la panorámica que pensaban explicar en ella.

Los arquitectos conservaron las fachadas antiguas, los muros interiores y las cuatro columnas clásicas de la sala principal. Casi desmontaron una ampliación posterior y la cerraron con vidrio por el lado de la bahía; arriba, en lugar de la cubierta a cuatro aguas, dispusieron una terraza. Cuando las obras se acercaban a su fin, los funcionarios municipales decidieron entregar el edificio a otro museo: la Casa del Carnaval de Bahía. Las ventanas panorámicas ya estaban terminadas y había que concebir de nuevo la exposición.

Invitaron como comisario a Gringo Cardia, escenógrafo y artista que se ganaba la vida diseñando espectáculos, álbumes y museos. El alcalde fijó un plazo: tres meses. Cardia respondió que era imposible crear un museo en ese tiempo. Conocía el volumen de trabajo y dudaba de que le alcanzaran las fuerzas, pero no cambiaron la condición. Entonces Cardia aceptó y reunió un equipo que él mismo comparó con la Liga de la Justicia.

El primero al que llamó fue Paulo Miguez, profesor de la Universidade Federal da Bahia e investigador del carnaval. Miguez debía mantener la base histórica del relato. El productor y músico Jonga Cunha se encargaba de la parte contemporánea de la fiesta, y la historiadora y editora Bete Capinan, de buscar y procesar los materiales. Se unieron a ellos otros investigadores, y participantes del carnaval entregaron trajes e instrumentos. Desde la invitación de Cardia hasta la apertura transcurrió menos de medio año.

Cardia temía obtener un museo en el que los visitantes recorrieran en silencio las vitrinas. Pensaba ante todo en los adolescentes: si una persona de trece años se aburría aquí, la historia de la fiesta no pasaría a la siguiente generación. Por eso aparecieron en las salas auriculares, proyecciones de vídeo, maquetas de desfiles y auténticos trajes de escena. En dos salas de cine, los monitores entregan a los participantes tocados e instrumentos de percusión, y los bailarines de la pantalla muestran los movimientos de once danzas de carnaval. Aquí la historia de Bahía hay que repetirla con el cuerpo.

La Casa del Carnaval abrió el cinco de febrero de dos mil dieciocho. Su sustitución tardía todavía se percibe en el propio edificio: el antiguo inmueble estaba destinado a contar la fachada de la ciudad, y la pared de vidrio sigue orientada hacia la bahía. Detrás de esa pared, la gente aprende movimientos de carnaval: el resultado del encargo que el comisario al principio llamó irrealizable.

Información práctica

Tiempo en la parada32 min
Siguiente puntoPraça da Sé y «Cruz Caída»
Entradacon entrada

Comprobación del 24 de junio de 2026: el museo está temporalmente cerrado; se ha anunciado oficialmente la reanudación de la actividad el 27 de junio. El horario habitual tras la reapertura es martes–domingo y festivos 09:00–17:00, entrada hasta las 16:00; 20 reales, tarifa reducida de 10 reales, gratis los miércoles.

Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Compruebe por separado el acceso al museo; si está cerrado, el relato puede escucharse íntegramente desde fuera, sin contar con ver una actuación de carnaval.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Vaya desde el museo hasta la «Cruz Caída».

Parada 6 de 8Después: Praça da Sé y «Cruz Caída»

Ruta terminada

Paseo completado

«Pelourinho: cofradías africanas y el Salvador barroco» — 8 paradas, 1,2 km, 2 h 45 min.

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