Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Asiento del arzobispo
- Imágenes de Francisco Javier e Ignacio de Loyola sobre el altar mayor
- Altar lateral de Francisco Javier
- Relicario de Francisco Javier
La historia del lugar
El asiento del arzobispo junto al altar mayor explica la palabra «catedral» en el nombre de la iglesia. Al principio se alzaba aquí la iglesia del Colégio dos Jesuítas; tras la expulsión de los jesuitas, el clero catedralicio se trasladó aquí de forma temporal, pero el traslado acabó por hacerse permanente. Más tarde, el papa de Roma dio a la iglesia el título de basílica menor, y la dedicación al Salvador resuena en el propio nombre de la ciudad.
El diez de mayo de mil seiscientos ochenta y seis, el consejo municipal de Salvador, que entonces recibía el nombre de Senado de la Cámara, convocó a esta iglesia al gobernador, al clero y a los ciudadanos. Se reunieron a causa de una epidemia de fiebre amarilla, llamada «mal-da-bicha». Los médicos y quienes atendían a los enfermos no daban abasto, el número de muertos crecía y la enfermedad alcanzaba a personas de distintos estamentos.
Ante los reunidos se alzaba entonces la iglesia del Colégio dos Jesuítas. Los jesuitas propusieron pedir la intercesión de Francisco Javier, su misionero que predicó en Asia. No había tenido relación con Salvador: más de cien años antes de la epidemia, Javier murió de fiebre en una isla frente a la costa de China, sin llegar a obtener permiso para entrar en China. Precisamente la similitud entre las enfermedades permitió a los jesuitas presentarlo como un protector adecuado para la ciudad.
Los consejeros hicieron aquí un voto con obligaciones precisas. Si el santo ayudaba a librar a Salvador de la epidemia, la ciudad lo reconocería como su protector y organizaría cada año, en ese día y con cargo al erario municipal, un gran oficio religioso y una procesión. Los reunidos eligieron a Francisco Javier mediante votación pública.
Después de aquello, la fiebre no cesó. Siguió llevándose vidas durante varias semanas más y después permaneció en Bahía como una enfermedad constante. Los contemporáneos atribuían el debilitamiento de la epidemia a distintos santos, y no tenían una convicción clara de que se tratara de un milagro de Francisco Javier. Pero el consejo municipal no renunció a su promesa.
El rey portugués Pedro II de Portugal ratificó la elección en mil seiscientos ochenta y siete. Al año siguiente se dio el consentimiento en Roma, aunque se exigió celebrar otra votación, esta vez secreta, con la participación del consejo municipal, el clero y los habitantes. Tras la repetición de la votación, la festividad de Francisco Javier se convirtió en una obligación del municipio y en una de las ceremonias urbanas más costosas.
El edificio todavía no era la catedral. Tras la expulsión de los jesuitas, el clero catedralicio se trasladó aquí en mil setecientos sesenta y seis; el traslado temporal acabó por consolidarse. El templo se llama catedral porque aquí se encuentra el asiento del arzobispo, y el papa de Roma le otorgó el título de basílica menor en mil novecientos veintitrés. La catedral está dedicada al Santísimo Salvador: «Salvador» significa precisamente «Salvador».
Francisco Javier permaneció dentro de la antigua iglesia jesuita. Su imagen está situada sobre el altar mayor, junto a la del fundador de la orden, Ignacio de Loyola; a Francisco Javier le está dedicado un altar lateral, y aquí se conserva también un relicario de Francisco Javier. Cada diez de mayo, los representantes del consejo municipal vuelven a la catedral para el oficio religioso y la procesión. Repiten el voto que sus predecesores hicieron en este edificio, cuando la epidemia aún continuaba.
Información práctica
Lunes 10:00–16:30; martes–sábado 09:00–16:30; domingo 11:00–15:00. Entrada — 10 reales. Misas: jueves 08:30 y domingo 10:00.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Los detalles interiores solo se ven con acceso al templo; respete las normas de la iglesia y no reproduzca el relato durante la oración o el oficio religioso.
