Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada del Palacio de Gobierno
- Gruesos basamentos de las antiguas murallas
- Espacio entre el palacio y la plaza
La historia del lugar
En la parte baja de la fachada, del lado de la calle Mille-Lacroix, se conservan los basamentos inusualmente anchos de las antiguas murallas. En otro tiempo, en esta parcela se alzaba una casa fortificada de la factoría comercial francesa: bajo su protección había una vivienda, almacenes, una capilla y una sala para dirimir asuntos. A comienzos del siglo diecinueve, los funcionarios levantaron el Palacio de Gobierno sobre los restos del fuerte. Así, el palacio ocupa el lugar donde una fortificación comercial dio paso al principal edificio administrativo de la isla.
El cinco de septiembre de mil ochocientos noventa y cinco llevaron al jeque Cheikh Ahmadou Bamba, que estaba detenido, a este palacio ante el consejo dependiente del gobernador. El consejo era una reunión administrativa de funcionarios, no un tribunal ordinario. El gobernador interino Louis Moutet pretendía que apartaran a Bamba de Senegal y lo separaran de sus discípulos.
Bamba era un erudito musulmán y fundador de la muridiyya, una cofradía sufí. Fundaba asentamientos donde los discípulos estudiaban el Corán y cultivaban campos comunes. En Darou Salam construyeron una escuela y una mezquita, y despejaron tierras para cultivar mijo y maíz. Esos campos alimentaban a la comunidad. Tras la derrota de los antiguos Estados, acudían al jeque campesinos, antiguos esclavos y partidarios de gobernantes vencidos. Para los funcionarios franceses, centenares de personas en torno a un guía religioso independiente parecían un posible ejército.
Leclerc, administrador del distrito de Saint-Louis, informó de una reunión de unos setecientos hombres. Al mismo tiempo, admitía que no conocía las palabras exactas de Bamba y que no podía señalar nada reprobable en su discurso. Las sospechas bastaron. El consejo decidió por unanimidad enviar al jeque a Gabón, hasta que en Senegal se olvidara la «agitación» provocada por su enseñanza.
Esa decisión se tomó precisamente aquí porque el palacio ocupaba la parcela administrativa más antigua de la isla. En mil seiscientos cincuenta y nueve, comerciantes franceses levantaron en este lugar una casa fortificada. En su interior había una vivienda, almacenes, una capilla y una sala para dirimir los asuntos de la factoría comercial. A comienzos del siglo diecinueve, los funcionarios levantaron el Palacio de Gobierno sobre los restos del fuerte. Desde el lado de la calle Mille-Lacroix aún se ven los basamentos especialmente gruesos de las antiguas murallas.
La tradición muridiyya cuenta que, antes del consejo, Bamba realizó en el despacho del gobernador dos rakas: dos ciclos completos de oración musulmana con inclinaciones y postraciones. Para algunos de sus seguidores, fue un desafío abierto a los funcionarios; para otros, la oración voluntaria habitual de un hombre que, antes de la sentencia, se dirigía solo a Dios. El protocolo colonial confirma la reunión y la decisión de exilio, pero no menciona la oración. La conservan los testimonios de los discípulos y la tradición muridiyya posterior.
Enviaron a Bamba a Gabón, donde pasó siete años. Cuando el jeque regresó en mil novecientos dos, el número de sus seguidores había crecido y el exilio se había convertido en el acontecimiento central de la memoria muridiyya.
Desde los años setenta del siglo veinte, cada cinco de septiembre los muríes se reúnen junto al antiguo Palacio de Gobierno. Entre el edificio y la plaza instalan una gran carpa; a algunos peregrinos se les permite entrar en el patio, donde rezan cerca del lugar al que la tradición vincula las dos rakas de Bamba. La decisión de los funcionarios quedó en el protocolo, y son los propios orantes quienes devuelven aquí cada año la oración ausente en él.
Información práctica
visita exterior; edificio administrativo, no se prevé acceso al interior
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Este es un edificio oficial en funcionamiento: permanezca en el espacio público y no intente entrar sin permiso.
