Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Gran vano gótico
- Patio del Palacio Arzobispal de Ruan
- Recepción del Historial Juana de Arco
- Salas del palacio
La historia del lugar
El siete de julio de mil cuatrocientos cincuenta y seis, a las ocho de la mañana, en la gran sala de este palacio, Jean d’Arc esperaba la decisión sobre el caso de su hermana, quemada en la hoguera veinticinco años antes. Actuaba como uno de los demandantes y buscaba la anulación de la sentencia que había declarado hereje a Juana.
La demanda la inició su madre, Isabel Romée. Viuda de una familia campesina, tras la muerte de su marido se instaló cerca de Orleans y vivía de una pequeña pensión de la ciudad liberada por su hija. La sentencia perseguía tanto a la difunta Juana como a los d’Arc vivos: el tribunal eclesiástico dejó sobre la familia la mancha de estar emparentada con una hereje condenada. Isabel y sus hijos pidieron al papa Calixto Tercero que revisara el caso.
El papa nombró una nueva comisión. La presidió Jean Juvénal des Ursins, arzobispo de Reims y jurista experimentado, que debía determinar si el proceso de mil cuatrocientos treinta y uno podía considerarse legal. Los investigadores volvieron a leer las actas y reunieron los testimonios de personas que habían conocido a Juana en Domrémy, Orleans, París y Ruan.
La prueba principal contra los jueces anteriores resultaron ser los doce artículos de acusación. Pierre Cauchon enviaba este extracto a los teólogos para que valoraran las palabras de Juana. Ahora la comisión estableció que de los artículos habían eliminado los detalles exculpatorios, añadido los agravantes y modificado algunas respuestas de modo que cambiaba su sentido. Los eruditos emitían su dictamen sin ver lo que Juana había dicho realmente.
El final exigía un tribunal eclesiástico, por eso el caso se concluyó aquí. El Palacio Arzobispal de Ruan servía a la vez de residencia, centro administrativo y lugar de justicia eclesiástica; su gran sala era un espacio habitual para procedimientos de este tipo.
Juvénal des Ursins leyó la decisión ante Jean d’Arc y los representantes de Isabel, ausente, y de su hijo Pierre, también ausente. Los jueces declararon nulos el proceso, ambas sentencias, la abjuración y todas sus consecuencias. En una línea aparte, dictaminaron que ni Juana ni sus familiares se habían manchado de deshonra. Jean d’Arc salió de la sala como miembro de una familia a la que el tribunal eclesiástico había retirado oficialmente la acusación.
La sala ya no existe: fue desmontada a finales del siglo dieciséis. En su lugar se encuentran el patio y la recepción del Historial Juana de Arco, y a lo largo de la calle Saint-Romain se conserva un gran vano gótico. El museo ocupa parte del Palacio Arzobispal de Ruan, todavía en funcionamiento, y construye su relato multimedia en torno a la investigación de mil cuatrocientos cincuenta y seis: las declaraciones de veintitrés testigos guían al visitante por las salas. La historia de Juana tiene muchas direcciones en Ruan, pero su nombre oficialmente rehabilitado salió precisamente de aquí.
Información práctica
Abierto de martes a domingo 10:00–19:00; última salida del recorrido multimedia 17:15; cerrado los lunes, 25 de diciembre, 1 de enero y 1 de mayo. Entrada: tarifa completa 12 euros, reducida 9 euros.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La exposición del Historial Juana de Arco requiere una visita aparte; si no entras, quédate en el patio e imagina el juicio no en una mazmorra, sino en una residencia de trabajo.
