Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Once columnas antiguas
- Capiteles de orden corintio
- Ventanas entre las columnas
- El nivel del pavimento antiguo, más bajo que la plaza
La historia del lugar
En la Piazza di Pietra se alzan once columnas: la hilera lateral conservada del Templo de Adriano. En febrero del año ciento treinta y ocho, el emperador Adriano, gravemente enfermo, adoptó al senador Antonino, de cincuenta años, y lo nombró su sucesor. Para Antonino, aquella adopción era la única base legal para ocupar el trono imperial. Algo más de cuatro meses después, Adriano murió, y su última voluntad estuvo a punto de volverse contra el heredero.
El Senado, la asamblea de la nobleza romana, aprobaba los honores divinos para un emperador muerto. Los senadores se negaron durante mucho tiempo a proclamar dios a Adriano. Recordaban las ejecuciones de nobles romanos que él había ordenado al comienzo y en los últimos años de su reinado. Antonino se encontró ante una elección: renunciar a su impopular padre adoptivo o defender al hombre sin cuya decisión él mismo nunca habría llegado a ser emperador.
Antonino objetó ante los senadores que negarse a reconocer a Adriano como dios ponía también en duda las demás disposiciones del difunto, incluida su propia adopción. El Senado cedió. Adriano recibió el título de divino, un culto público y sacerdotes. Los senadores dieron a Antonino el sobrenombre de «Pío», el Piadoso, vinculándolo a su lealtad hacia su padre adoptivo. Conservó el trono y reinó otros veintitrés años.
En el año ciento cuarenta y cinco, Antonino dedicó aquí el Templo de Adriano. En el interior había un santuario con una imagen del emperador muerto, y todo el complejo ocupaba una gran plaza con pórticos. Aquí se ofrecían sacrificios a Adriano ya como dios romano. El templo estaba decorado con relieves de personificaciones de las provincias y trofeos militares; las placas conservadas se encuentran ahora en museos.
En el nombre oficial actual del edificio se menciona a Vibia Sabina junto a Adriano. Es la esposa de Adriano, que murió y fue divinizada dos años antes que él. Los investigadores suponen que Adriano alcanzó a iniciar aquí un santuario para Sabina, y que Antonino, tras la muerte de Adriano, terminó la construcción para ambos esposos divinizados. No se ha conservado una inscripción antigua inequívoca que resolviera esta cuestión.
A finales del siglo diecisiete, del templo quedaban principalmente las columnas y parte de un muro. El papa Inocencio XII mandó instalar entre las ruinas una aduana terrestre: un almacén y una institución donde se registraban las mercancías que llegaban a Roma por carretera. El arquitecto Francesco Fontana cerró con muros y ventanas los espacios entre las columnas antiguas. Más tarde, el edificio lo ocupó la Bolsa de Roma, y después la Cámara de Comercio de Roma, que sigue instalada aquí.
Ante la plaza se alzan once columnas del lado largo septentrional del templo. La entrada principal no estaba aquí: una amplia escalinata miraba hacia la actual Via del Corso, y el pavimento antiguo se encuentra varios metros por debajo del moderno. El nombre Piazza di Pietra, «Plaza de Piedra», suele relacionarse con los bloques del templo que permanecieron durante siglos entre las casas. No han sobrevivido ni la estatua de culto ni la dedicación a Adriano; del santuario construido tras la disputa sobre su destino póstumo solo se conserva esta hilera lateral.
Información práctica
La columnata se ve desde el exterior en todo momento; la sala y los programas multimedia solo están disponibles durante eventos culturales o exposiciones, y es necesario volver a comprobar el horario.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Lo principal se ve desde la plaza; aléjese hasta el lado opuesto para distinguir la hilera antigua del edificio integrado en ella.
