Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Ventana de vidrio en el suelo
- Tierra rojiza
- Fragmentos de huesos
- Exposición en el garaje
La historia del lugar
En el garaje hay ahora una exposición permanente, y bajo el vidrio del suelo yace tierra rojiza con fragmentos de huesos. Aquí enterraban a cautivos recién traídos de África, a quienes en el Río de entonces llamaban pretos novos. Cuando el comercio de cautivos fue trasladado a Valongo, los funcionarios destinaron para estos entierros un terreno fuera de los límites urbanos, junto al mercado. Los cuerpos eran envueltos en esteras, colocados de dos en dos y apenas cubiertos de tierra; cuando el terreno se llenaba, los restos eran quemados y triturados.
El ocho de enero de mil novecientos noventa y seis, Mercês Guimarães dos Anjos y Petrúcio Guimarães dos Anjos por fin empezaron a ampliar su primera casa en propiedad. Antes la familia vivía de alquiler y, tras comprar este edificio, todavía ahorró seis años para la reforma. La segunda planta debía dar más espacio al matrimonio y a sus tres hijas. Mercês se ganaba la vida tratando casas contra los insectos.
Los albañiles perforaron el suelo para colocar los soportes de la nueva planta y pensaron que habían encontrado huesos de perro. Mercês revisó ella misma el cascajo. Primero encontró una mandíbula humana de adulto; después, una pequeña, con dientes permanentes que todavía estaban saliendo. Recogió los restos en cajas e informó del hallazgo a los especialistas municipales en patrimonio cultural. La reforma concebida para la casa familiar se detuvo el primer día.
Los historiadores sabían por documentos que en esta parte de Gamboa había existido un cementerio, pero hacía mucho que se había perdido su ubicación exacta. Los arqueólogos lo confirmaron: la casa se alza en el terreno donde enterraban a cautivos recién traídos de África. En el Río de entonces los llamaban «pretos novos», negros recién llegados. Muchos morían en el puerto o poco después del desembarco, antes incluso de ser vendidos.
Tras trasladar el comercio de cautivos a Valongo, los funcionarios destinaron para estos entierros un terreno junto al mercado y más allá de los límites urbanos de entonces. Aquí se enterró desde mil setecientos sesenta y nueve hasta mil ochocientos treinta. La parroquia registraba las muertes, pero los cuerpos eran tratados de otra manera de la que sugería la palabra «cementerio». Según el testimonio de un testigo de comienzos del siglo diecinueve, un enterrador negro, con sus ayudantes, envolvía a los muertos en esteras, los colocaba de dos en dos y apenas los cubría de tierra. Cuando ya no quedaba espacio, los restos eran quemados y triturados. Los arqueólogos encontraron en el suelo precisamente fragmentos calcinados y mezclados de ese tipo, no filas de tumbas individuales.
Las excavaciones de rescate dejaron grandes fosas directamente en las habitaciones. Durante varios años la familia no pudo vivir aquí y se instaló en el local de su empresa de desinsectación. Cuando los trabajos se prolongaron, Mercês y una de sus hijas recogieron ellas mismas los fragmentos que quedaban en las zonas abiertas, se los entregaron al arqueólogo municipal, rellenaron las fosas y regresaron a casa.
Mercês empezó a dejar entrar a investigadores y visitantes. Nueve años después, la familia y sus amigos crearon el Instituto de Pesquisa e Memória Pretos Novos. El garaje se convirtió en una exposición permanente; en el patio, donde el matrimonio quería plantar árboles y construir una piscina, aparecieron una biblioteca, una tienda y una cafetería. A través de una ventana de vidrio en el suelo se ve tierra rojiza con fragmentos de huesos. Detrás de la pared de la exposición, Mercês Guimarães dos Anjos y Petrúcio Guimarães dos Anjos siguen viviendo en la casa para cuya ampliación ahorraron seis años.
Información práctica
El memorial funciona según horario; para entrar, consulte los horarios vigentes del IPN.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es un pequeño espacio conmemorativo, no una atracción turística corriente. Comprueben de antemano la posibilidad de visitarlo, sigan dentro las indicaciones del personal y pidan permiso para hacer fotografías.
