Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Muros blancos
- Pórtico de piedra
- Huecos de puertas y ventanas
La historia del lugar
El catorce de septiembre de mil seiscientos ochenta y ocho, la Cámara del Prikaz de madera se incendió a causa de las estufas y sus chimeneas. El voivoda Piotr Golovin, nombrado por el zar para dirigir Pskov y su distrito, pidió de inmediato a los soberanos Ivan Alekseevich y Piotr I que construyeran un edificio de piedra. Enumeró lo que podría destruir el siguiente incendio: el sello estatal, el tesoro monetario, los asuntos fronterizos, los registros de tierras y los libros de ingresos y gastos.
Golovin añadió un argumento práctico: los maestros de Pskov construían en piedra más barato que los de Moscú. Desde Moscú ordenaron elaborar un presupuesto y alojar temporalmente a los funcionarios en una nueva cámara de madera, pagada con los ingresos de las aduanas y las tabernas. La construcción en piedra se aplazó casi cuatro años.
En enero de mil seiscientos noventa y dos, el nuevo voivoda de Pskov, Piotr Matveevich Apraksin, repitió la petición. Esta vez llegó la autorización. El decreto del zar señaló dos circunstancias como motivo: Pskov se encontraba junto a la frontera y en la ciudad eran frecuentes los grandes incendios.
Debían pagar los habitantes del posad y del distrito: los residentes de la ciudad y de sus alrededores. Recaudaron de ellos algo más de dos mil rublos. Al mismo tiempo, desde Moscú exigían contratar a canteros y trabajadores lo más baratos posible, no permitir sobrecostes falsos y anotar en el libro de gastos cada compra y cada pago. El noble Aleksei Velyaminov, el escribiente Guri Deshkov y dos habitantes de Pskov elegidos vigilaban las cuentas. Apraksin debía rendir cuentas ante Moscú y demostrar que el edificio había quedado sólido y que el dinero no se había gastado en gastos innecesarios.
Los canteros terminaron la obra principal en dos temporadas de verano. El pórtico se completó para el año mil seiscientos noventa y cinco. El gasto resultó inferior a la suma recaudada, y Apraksin envió un informe: la cámara se había construido «con buena maestría» y no había habido sobrepago.
La distribución mostraba con precisión a qué se dedicaban aquí las personas. Abajo, a un lado del vestíbulo guardaban arcones con documentos; al otro mantenían a los presos, personas detenidas bajo custodia. Arriba se encontraban una pequeña sala del voivoda con el tesoro y el sello estatal, y una gran sala de los escribientes. Se llamaba escribientes a los empleados que redactaban, copiaban y registraban documentos. Sus ingresos dependían de los asuntos que pasaban por la cancillería; un salario fijo del tesoro solo les correspondía tras un largo servicio.
El trabajo se repartía entre cinco departamentos. Entonces se llamaba departamento a una sección de la institución: el judicial resolvía deudas y pequeños asuntos penales; el de tierras formalizaba la propiedad de la tierra y buscaba a campesinos fugados; el monetario recaudaba impuestos y tasas; el de rangos registraba a los hombres militares. El departamento de embajadas se ocupaba de la frontera con Suecia, los salvoconductos, las embajadas, el espionaje y la búsqueda de personas que habían cruzado la frontera. Su intérprete debía hablar sueco, alemán y polaco. En aquella época, prikaz era el nombre de una institución estatal; de ahí el nombre de Cámara del Prikaz.
A esta cancillería le asignaron un plazo muy breve. En mil setecientos uno, durante la guerra con Suecia, el mismo Piotr I ordenó fortificar Pskov. Los constructores desmontaron la alta cubierta de madera de la cámara y utilizaron sus piezas en las nuevas fortificaciones. Cubrieron las bóvedas de piedra con césped, sacaron los documentos y las estufas, y las salas se llenaron de armas.
El tejado actual ya no es el que recibió Apraksin. En la primera cubierta había tres veletas de hierro: un águila bicéfala, un león y un unicornio. Ya no están aquí. De la construcción que pagaron los habitantes de Pskov y de la que rindió cuentas el voivoda quedan los muros blancos, de más de dos metros de grosor, y la antigua división de las estancias: el archivo y la prisión abajo, las salas de los funcionarios arriba.
Información práctica
Todos los días de 10:00 a 18:00; las entradas se venden hasta las 17:30; el último martes de cada mes es día de limpieza. Puede haber cambios.
Comprobado: 2 de julio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La visita a las salas puede requerir una entrada de museo aparte. Si no se puede entrar, escuche junto a la fachada: el aspecto exterior transmite bien el carácter cerrado y administrativo del edificio.
