Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Naves góticas
- Bóvedas góticas
- Talla dorada de los altares barrocos
La historia del lugar
En mil ochocientos treinta y nueve planeaban hacer pasar una calle por esta iglesia. El ayuntamiento quería abrir una vía cómoda desde la plaza comercial de São Domingos hasta el Duero: por el río llegaban a Oporto materias primas y se exportaban productos elaborados. El trazado directo quedaba bloqueado por la activa iglesia parroquial de São Nicolau. Los proyectistas desplazaron la línea hacia la antigua iglesia franciscana, que entonces casi nadie utilizaba.
Unos años antes, el Gobierno portugués había suprimido las órdenes monásticas masculinas. Los franciscanos abandonaron su monasterio, dañado en un incendio posterior al asedio de Oporto, y la iglesia que sobrevivió fue ocupada por la aduana municipal. Bajo las bóvedas góticas, entre los altares barrocos con talla dorada, almacenaban mercancías que no cabían en otros depósitos. Para los autores del proyecto de la calle, era un local económico vacío que se podía desmontar.
El nombre se conservó de sus antiguos propietarios. Francisco de Asís, predicador italiano de comienzos del siglo trece, exigió a sus seguidores vivir sin propiedad común e ir a predicar a los habitantes de las ciudades. Sus hermanos se asentaron junto al arrabal ribereño de Oporto, donde se encontraban recién llegados, pobres y personas que vivían de jornales. La iglesia que construyeron recibió, en honor a Francisco, el nombre de Igreja de São Francisco.
La demolición fue impedida por los hermanos de la Tercera Orden de San Francisco, laicos que tenían junto a ella su propia iglesia, hospital e instituciones benéficas. Querían recuperar la antigua iglesia monástica para el culto. Los hermanos acudieron a la reina Maria II, de cuya decisión dependía el destino del proyecto. Adjuntaron a la petición miles de firmas de habitantes de Oporto y propusieron asumir la administración de la iglesia y pagar la reparación con fondos de la orden.
La reina aceptó. La aduana retiró las mercancías y, en abril de aquel mismo año, los hermanos de la Tercera Orden recibieron la iglesia. Conservaron las naves góticas junto con la talla dorada posterior y aún administran el templo y el museo de São Francisco. La Rua de Ferreira Borges se construyó de todos modos, pero su trazado no pasó por esta iglesia.
Información práctica
El interior constituye la parte principal de la visita, pero compruebe la entrada por separado; durante un oficio religioso, la visita puede resultar inapropiada.
