Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de mármol
- Rótulo Café Majestic
- Espejos de pared a pared
- Apliques metálicos y figuras de estuco
La historia del lugar
El revestimiento de mármol de la calle de Santa Catalina conduce a una sala donde las paredes de espejos reflejan la luz de los apliques, y bajo el techo permanecen rostros y flores de estuco. En los años veinte, comerciantes de Oporto alquilaron aquí un local para un café con cervecería: por esta calle, los vecinos acomodados iban de compras y a pasear. Bajo el nombre Café Majestic, en estas mesas se reunían escritores, artistas y profesores de la Escuela de Bellas Artes de Oporto; hablar de libros, pinturas y asuntos de la ciudad formaba parte del ritmo habitual del establecimiento.
A comienzos de los años ochenta, tras la fachada de mármol había sofás desgarrados, y el techo de estuco se había oscurecido por el humo del tabaco. El café daba pérdidas y pensaban transformar el local en una sucursal bancaria. Apenas había compradores para la gastada sala.
Agostinho Ferreira Barrias se enteró del posible cierre. Era un restaurador que se ganaba la vida con cafés y ya poseía varios establecimientos de Oporto. Para él era una adquisición propia de su profesión, pero con malas premisas: una larga historia no daba dinero y la restauración exigía grandes inversiones. Barrias consideraba que sustituir un café histórico por un banco sería una pérdida para la ciudad y, en mil novecientos ochenta y tres, adquirió el Café Majestic.
Había algo que conservar. En diciembre de mil novecientos veintiuno, un grupo de comerciantes de Oporto registró la empresa Café Elite y alquiló la planta baja de una casa en la calle de Santa Catalina para instalar un café y cervecería. Eligieron esta calle por su público: los vecinos acomodados venían aquí de compras y a pasear. Cuando el establecimiento abrió en diciembre del año siguiente, en la fachada ya figuraba el nombre Café Majestic. Debía evocar la vida social parisina. En el interior, los visitantes encontraban un escenario adecuado para ese nombre: espejos de pared a pared, lámparas metálicas, rostros y flores de estuco bajo el techo. En las mesas se reunían escritores, artistas y profesores de la Escuela de Bellas Artes de Oporto; hablar de libros, pinturas y asuntos de la ciudad formaba parte de la función habitual del café.
Para los años sesenta, los visitantes eran menos y la decoración llevaba años sin arreglarse. En mil novecientos ochenta y tres, el edificio fue declarado bien de interés público, pero la protección por sí sola no bastaba para recuperar el café. Barrias siguió manteniéndolo abierto y preparó una restauración completa. Solo en mil novecientos noventa y dos cerró la sala para las obras.
Los restauradores conservaron los espejos, los apliques metálicos y los estucos de los años veinte. Los muebles tapizados tuvieron que ponerse en remojo durante aproximadamente un mes para eliminar la nicotina acumulada; sustituyeron el suelo, restauraron los demás objetos y los devolvieron a su lugar. En julio de mil novecientos noventa y cuatro, Barrias reabrió el café. La adquisición deficitaria se convirtió en el principal establecimiento de su empresa familiar y pasó a formar parte de los itinerarios internacionales por Oporto.
Nunca llegó a haber una sala bancaria en esta dirección. Bajo el rótulo Café Majestic se sigue sirviendo café, y sobre las mesas permanecen los espejos, los apliques y las figuras de estuco que la familia Barrias compró junto con el establecimiento en quiebra y luego restauró.
Información práctica
La calle está abierta las veinticuatro horas. Café Majestic: Lun–Sáb 09:00–23:00; Dom cerrado.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La calle puede contemplarse sin visitar el café. La decoración interior está disponible para los clientes del establecimiento, por lo que sentarse y pedir es una decisión aparte, no una condición de la ruta. No se detenga en la entrada ni entorpezca el trabajo del personal para hacer una fotografía.
