Parada 8 de 8

Elfreth's Alley

Elfreth's Alley

El final vinculará la conservación del callejón con la propietaria de un café barato y una asociación vecinal.

10 min
Elfreth’s Alley
Banfield · CC BY-SA 2.5 ar; cropped/resized for app; ShareAlike applies
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En qué fijarse

  • Casa n.º 115
  • Casas n.º 124 y n.º 126
  • Letrero del café Hearthstone
  • Hilera de casas estrechas

La historia del lugar

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La actual hilera de casas estrechas creció a lo largo de un paso que, a comienzos del siglo dieciocho, se dejó entre parcelas privadas para los carros que iban hacia el río. Junto al puerto faltaba espacio, por lo que la habitación que daba a la calle a menudo servía de taller, mientras detrás vivía la familia del artesano. En estas casas trabajaban herreros, carpinteros, sastres y zapateros. El callejón recibió su nombre del herrero Jeremiah Elfreth, que construyó cerca viviendas para alquilar, aunque el propio paso existía antes que sus casas.

En agosto de mil novecientos treinta y tres, Dolly Ottey, propietaria del café Hearthstone en la casa número ciento quince, se enteró de que la fábrica de pinturas y barnices de George Wetherill ya había comprado tres casas antiguas de aquí: la ciento seis, la ciento catorce y la ciento veinticuatro. Las naves de producción llegaban hasta los patios traseros, y las nuevas adquisiciones podían desaparecer tras un muro de la fábrica.

Ottey ganaba dinero con almuerzos baratos. Los sándwiches de Hearthstone costaban diez o quince centavos, y atendían a los clientes en las habitaciones de una estrecha casa antigua. No tenía dinero para comprar los edificios vecinos. Escribió al periódico dominical The Evening Bulletin y preguntó cómo detener la demolición.

La carta la leyó Frances Anne Wister, directora de la recién creada Philadelphia Society for the Preservation of Landmarks. Sabía conseguir el apoyo de ciudadanos adinerados y llegar a acuerdos con funcionarios municipales. El veintiocho de marzo de mil novecientos treinta y cuatro, los vecinos fundaron la Elfreth's Alley Association: Florence Greer se convirtió en presidenta y Dolly Ottey, en su vicepresidenta.

Para que los ciudadanos quisieran defender el callejón, los residentes les permitieron entrar donde normalmente no los dejaban: en sus casas. Cientos de personas acudieron al primer día de puertas abiertas. Ocho años después, el número de visitantes alcanzó casi dos mil. El Día de Elfreth's Alley se convirtió en una recaudación anual de fondos. Al mismo tiempo, los miembros de la asociación presentaban peticiones contra la fábrica y, a veces, impedían la demolición simplemente estando presentes junto a las casas. La sociedad de Wister convenció al alcalde de suspender varias órdenes de demolición de edificios.

El café de Ottey no tuvo éxito. Ya en mil novecientos treinta y seis pidió a Wister ayuda para llegar a un acuerdo con la compañía de gas por una factura impagada, y en mil novecientos cuarenta y dos cerró Hearthstone. La asociación continuó su labor y, al año siguiente, la casa número ciento quince se convirtió en su sede.

La casa número ciento veinticuatro, por la que Ottey inició la lucha, también explica el nombre del callejón. En mil setecientos tres, los propietarios de tierras Arthur Wells y John Gilbert cedieron estrechas franjas de sus parcelas para el paso de carros hacia el río. Cerca del puerto faltaba espacio para viviendas y talleres, por lo que a lo largo del paso se establecieron herreros, carpinteros, sastres y zapateros; la habitación delantera a menudo servía de taller, y las demás, de vivienda para la familia.

Hacia mil setecientos cincuenta, el paso empezó a llamarse por Jeremiah Elfreth, herrero y propietario de tierras a ambos lados de la salida a Second Street. Construyó aquí casas para alquilar, entre ellas la número ciento veinticuatro y la original ciento veintiséis, y después las vendió. Elfreth no fundó el callejón: su apellido quedó fijado por las transacciones de parcelas junto a la entrada.

Ahora funciona un museo en las casas número ciento veinticuatro y ciento veintiséis; los demás edificios siguen siendo, en su mayoría, viviendas privadas. En la colección del museo se conserva el letrero de Hearthstone, el café cuya propietaria no pudo pagar el gas, pero logró impedir que la fábrica engullera una casa construida por el hombre cuyo nombre lleva Elfreth's Alley.

Información práctica

Tiempo en la parada10 min
Siguiente puntoFin de la ruta
Entradadesde fuera

Es una calle residencial: permanezca en el paso público, no mire por las ventanas ni ocupe los escalones de las puertas para hacer fotos.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Termine el paseo junto a las casas n.º 124 y n.º 126, en el callejón que siguió siendo residencial.

Parada 8 de 8Fin de la ruta

Ruta terminada

Paseo completado

«Una república en Old City de Filadelfia» — 8 paradas, 1,9 km, 1 h 50 min.

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