Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El pabellón fabril de ladrillo
- Las placas hechas a mano de «Ingensteds gate»
- El puente peatonal sobre Akerselva
La historia del lugar
Junto al puente peatonal sobre Akerselva, un pabellón fabril de ladrillo funciona como club de conciertos. La sala, de unos trescientos sesenta metros cuadrados, fue en otro tiempo un almacén vacío: aquí no había escenario preparado, ventilación ni aseos, y a lo largo de las paredes había tuberías y aparatos sanitarios. Ahora, bajo este techo, suenan jazz, música electrónica, hip-hop, rock y pop, y los domingos se instala un mercado junto a la entrada.
En otoño de mil novecientos noventa y seis cerró Oslo Jazzhus, el principal espacio de la ciudad para la joven escena del jazz. Los músicos perdieron un lugar donde actuar, y Martin Revheim, trabajador social de veintitrés años y empleado de NRK, perdió el club al que él mismo acudía constantemente. Una semana después, preguntó a su amigo y antiguo compañero de estudios, el trabajador social Kjell Einar Karlsen, si debían abrir su propio local. Ambos querían dar un escenario a una música para la que los clubes de jazz habituales parecían demasiado estrechos.
Recorrieron edificios a lo largo de Akerselva y, en mayo de mil novecientos noventa y siete, entraron en este pabellón fabril. En el local, de unos trescientos sesenta metros cuadrados, no había escenario, ventilación ni aseos; a lo largo de las paredes había tuberías y aparatos sanitarios. Sin embargo, podían transformar el almacén vacío con sus propias manos. Los amigos de Revheim y Karlsen desmontaban tabiques, excavaban, pintaban y colocaban ladrillos. Los fundadores pidieron dinero prestado y les rechazaron dos solicitudes de ayuda. Revheim sufrió una úlcera de estómago y pasó una semana de aquellas obras en el hospital.
El veintiocho de febrero de mil novecientos noventa y ocho abrió el club Blå. Lo primero que Revheim llevó al escenario fue el entonces aún poco conocido grupo de Tønsberg Jaga Jazzist: había escuchado su disco, pero no una actuación en directo. Aquella noche pasaron por el antiguo almacén unas mil doscientas personas, aunque los fundadores no gastaron ni una corona en publicidad. Cinco años después, ya se habían celebrado aquí unos mil doscientos conciertos, y Jaga Jazzist actuaba por Europa y Estados Unidos. Con motivo del vigésimo aniversario de Blå, los músicos regresaron y volvieron a tocar el mismo día que en la inauguración. Dentro de este pabellón siguen celebrándose conciertos y veladas de club: el jazz convive con la música electrónica, el hip-hop, el rock y el pop, como Revheim había planeado antes de las obras.
El corto pasaje entre la puerta de Blå y el puente lleva el nombre no oficial de Ingensteds gate, la calle de Nadie. Según un relato local, hacia el año dos mil cinco quienes utilizaban el pasaje intentaron averiguar quién debía retirar aquí la nieve y mantener la vía. Ni los servicios municipales ni otros propietarios quisieron hacerse cargo de este tramo. Entonces aparecieron placas callejeras hechas a mano que fijaban la respuesta: la calle no pertenece a nadie. No se sabe con certeza quién las colocó.
El nombre se mantuvo, llegó a los mapas y pasó al mercado dominical que se organiza junto al club. En la dirección postal de Blå sigue figurando Brenneriveien. En la placa de la misma entrada figura Ingensteds gate.
Información práctica
El pasaje Ingensteds gate está abierto las veinticuatro horas. El mercado dominical funciona de 12:00 a 17:00; cuando llueve se traslada al interior de Blå. El bar Blå abre cada noche; después de las 20:00 puede cobrarse entrada y comprobarse la edad.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Los dibujos de aquí cambian, por lo que la vista puede diferir de la narración; para entrar a un concierto u otro evento hay que comprobar el programa por separado.
