Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El guante de bronce con el dedo extendido
- Antiguo Ayuntamiento de Oslo
- Las calles rectas
La historia del lugar
En el encuentro de las calles rectas del barrio antiguo se abre la plaza en torno a la cual se reunió la vida cívica de Cristianía. Aquí se comerciaba, se resolvían asuntos judiciales y se reunía a los habitantes; en el ayuntamiento de la esquina trabajaban los funcionarios municipales, se impartía justicia y se retenía a los arrestados en el sótano. El edificio se terminó en mil seiscientos cuarenta y uno, y cerca se alzaban antaño la catedral, la escuela y la columna de agua de la ciudad. Las líneas rectas de las calles que parten de la plaza aún mantienen a la vista aquel antiguo orden.
El veinte de septiembre de mil seiscientos veinticuatro, el alcalde de Oslo, Søffren Mogenssøn, envió una petición al rey. Mogenssøn hablaba en nombre de los habitantes, que querían volver a levantar sus casas en las antiguas parcelas, al este de Bjørvika. Un mes antes, un incendio había recorrido durante tres días la apretada edificación de madera. Ardieron casi todas las viviendas, la iglesia y los almacenes junto a la costa, con herramientas, mercancías y provisiones. Las familias se quedaron sin techo ante la llegada del invierno. Algunos cimientos y sótanos sobrevivieron, y volver al lugar antiguo permitía no empezar completamente sin bienes.
El rey Christian IV de Dinamarca y Noruega pretendía otra cosa. Tras el incendio de mil quinientos sesenta y siete ya se había propuesto trasladar la ciudad junto a la Fortaleza de Akershus, pero entonces su padre cedió ante los habitantes. Ahora Christian decidió no ceder. La Oslo medieval podía ser bombardeada desde las alturas de la orilla oriental, mientras que junto a Akershus se podía rodear la nueva ciudad de terraplenes. Las calles rectas y anchas también debían impedir que el fuego pasara de una casa a otra.
El día en que Mogenssøn fechó la petición, el rey llegó a Noruega. Una semana después, Christian participó personalmente en el trazado de las calles en el lado occidental de la bahía. Rechazó la petición de los habitantes, prohibió construir en los antiguos terrenos incendiados y llamó a la nueva ciudad Cristianía, por su propio nombre.
El reasentamiento les costó a los habitantes más que reconstruir las antiguas casas. Las parcelas se repartían teniendo en cuenta la propiedad anterior y la situación del propietario, pero solo podían obtener la tierra de forma definitiva después de construir. A los acomodados se les ordenó levantar casas de piedra; a quienes tenían menos dinero se les permitieron paredes de entramado rellenas de ladrillo, al modo danés. Muchos levantaron de todos modos las habituales casas de troncos y después pidieron perdón por la infracción. Unos años más tarde, los habitantes comunicaron al rey que habían invertido en la nueva edificación casi todos sus bienes y que ahora necesitaban privilegios comerciales para volver a salir adelante. Los antiguos barrios más allá de Bjørvika nunca se reconstruyeron: sus terrenos se incorporaron a la explotación de la Fortaleza de Akershus.
Esta plaza se convirtió en el principal nudo de la cuadrícula real de calles. Aquí se comerciaba, se impartía justicia y se reunía a los habitantes. En mil seiscientos cuarenta y uno terminaron en la esquina el primer ayuntamiento de Cristianía. Allí se alojaban los funcionarios municipales y el tribunal, en el sótano se retenía a los arrestados y fuera había una picota y un poste para castigos públicos. Cerca se encontraban la catedral, la escuela y la columna de agua de la ciudad. La decisión de trasladar la ciudad se convirtió aquí en el orden cotidiano de la nueva ciudad.
El guante de bronce con el dedo extendido se instaló en el centro de la plaza en mil novecientos noventa y siete. Reduce la fundación de Cristianía a un único gesto real. Los documentos conservan una escena menos teatral: la petición de las víctimas del incendio, dos días de trabajo del rey con los agrimensores y un decreto de dieciocho puntos según el cual los habitantes construyeron la ciudad donde se les indicó.
La propia ciudad ya había recuperado el nombre de Oslo, y el nombre Christiania torv solo se aprobó en mil novecientos cincuenta y ocho. En el borde de la plaza sigue en pie el ayuntamiento de mil seiscientos cuarenta y uno, de él parten calles rectas y, en el centro, yace el guante del rey cuya decisión Søffren Mogenssøn no logró cambiar.
Información práctica
La plaza está siempre abierta; Oslo Kunstforening, en Rådmannsgården, suele abrir mar–vie 12:00–17:00, sáb–dom 12:00–16:00, lun cerrado; Gamle Raadhus, como restaurante, suele ofrecer almuerzo mar–vie 11:30–15:00 y cena lun–sáb 16:00–22:00.
Comprobado: 15 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Todos los detalles principales se ven desde la plaza. Respete la actividad de los establecimientos situados en edificios históricos y no cuente con poder visitar libremente los interiores.
