Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Los parterres de la rosaleda
- Dos brazos del río
- Los senderos de la parte oriental de la isla
La historia del lugar
La Rosaleda de Nakanoshima ocupa la parte oriental de Nakanoshima: los senderos y los parterres se encuentran entre dos brazos del río, sobre una tierra que antes no existía aquí. Cuando este tramo se unió al antiguo parque público de la ciudad, aquí se instaló un jardín para pasear. Tras la renovación de dos mil nueve, reunieron en él unas trescientas diez variedades de rosas y distribuyeron las plantaciones según la historia de su selección. La tierra bajo los parterres llegó aquí durante las obras en el río y mucho más tarde se convirtió en la base del jardín.
Hasta la segunda mitad del siglo diecinueve, en el lugar de la actual rosaleda corría un río. La antigua Nakanoshima terminaba más al oeste, junto al Salón Público Central de Osaka. En su extremo se encontraba el recinto de almacenes de la familia Yamazaki, propietaria del pequeño señorío de Nariwa en la actual prefectura de Okayama. De ahí el antiguo nombre del cabo: Yamazaki-no-hana.
Los campesinos entregaban a los propietarios de la tierra una parte de la cosecha en arroz, pero para saldar cuentas con proveedores y acreedores necesitaban dinero. Los administradores llevaban los sacos a Osaka y organizaban subastas. El comerciante que pagaba recibía un recibo de arroz: con él podía retirar la mercancía del almacén indicado. Los recibos se revendían, a veces varias veces, mientras los sacos permanecían en su sitio. Por eso Nakanoshima resultaba conveniente precisamente como una isla estrecha entre dos brazos del río: los barcos llegaban a los almacenes y los comerciantes trabajaban junto al mercado del arroz.
En mil ochocientos setenta y uno abolieron los antiguos señoríos. Sus recintos de almacenes pasaron al Estado y después fueron vendidos. Catorce años más tarde, un desbordamiento del río Yodo inundó una enorme parte de Osaka, se llevó más de mil quinientas casas y destruyó puentes sobre los brazos del río que atravesaban la ciudad.
Ōhashi Fusatarō, de veinticuatro años, se preparaba entonces para ser jurista en Tokio. Al enterarse de que su pueblo natal, hoy un distrito de Osaka, estaba entre las zonas inundadas, regresó y se dedicó a una sola causa: conseguir una reconstrucción completa del cauce del río Yodo. Ōhashi se ganaba la vida con el comercio de arroz, llegó a ser diputado de la prefectura y durante años viajó a la capital con peticiones. Gastó sus propios fondos en aquellos viajes y en la campaña; al final, la casa familiar fue embargada por deudas y Ōhashi tuvo que vivir en casas alquiladas.
En mil ochocientos noventa y seis, el parlamento aprobó una ley que permitió iniciar las obras. El ingeniero Okino Tadao preparó un proyecto para el nuevo cauce y las obras de protección. Para construir se necesitaban las tierras de unos tres mil propietarios; Ōhashi los convencía de que aceptaran la expropiación de sus parcelas. Los trabajadores llevaban a la punta oriental de Nakanoshima la tierra extraída durante la limpieza del río. Así prolongaron la isla más allá del antiguo cabo y de la línea del viejo Puente Namba, llevando gradualmente el relleno hasta Tenjinbashi.
En la parte antigua de la isla, la ciudad ya había abierto su primer parque público. El nuevo relleno se unió a él y, en mil novecientos ochenta, aquí se instaló una rosaleda. Tras la remodelación de dos mil nueve, se distribuyeron en ella unos trescientos diez variedades, organizando los parterres según la historia de su selección.
El almacén de la familia Yamazaki se encontraba más al oeste, en el antiguo extremo de la isla. No queda ninguna de sus construcciones. Bajo los senderos y los parterres de la rosaleda yace la tierra extraída durante las obras que Ōhashi promovió después de la inundación.
Información práctica
La floración depende de la estación y del tiempo. Si hay pocas flores, lee las etiquetas de las variedades y observa cómo las plantaciones organizan el recorrido por el antiguo terreno de almacenes.
