Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Las columnas rojas del Salón Dorado Central
- Los céspedes abiertos
- Los edificios del templo aislados
La historia del lugar
En la primavera de mil ochocientos sesenta y ocho, los monjes de Kōfuku-ji presentaron uno tras otro solicitudes para abandonar su condición monástica budista. Entre ellos había abades de dos residencias aristocráticas, monjes eruditos y servidores subalternos. Los antiguos monjes fueron nombrados kannushi, servidores del vecino Santuario Kasuga, sintoísta —es decir, relacionado con la religión japonesa—. En las noventa y seis pequeñas residencias de Kōfuku-ji casi no quedó nadie.
Esta transición fue posible porque el templo budista y el santuario sintoísta habían formado durante siglos una misma organización religiosa y económica. Kōfuku-ji pertenecía al clan Fujiwara. En el año mil setecientos diez, el cortesano Fujiwara no Fuhito trasladó el templo familiar a la parte oriental de la nueva capital —la actual Nara— y le dio un nombre que puede traducirse como «templo que trae bendiciones». En Kasuga, el mismo clan veneraba a sus divinidades protectoras. Los monjes recitaban sutras en el santuario, participaban en sus ritos y consideraban a las divinidades locales manifestaciones terrenales de los budas. Los ingresos de las tierras comunes pagaban el sustento de los monjes. La frontera entre las dos instituciones, habitual hoy, entonces solo existía sobre el papel, si es que se trazaba.
Los funcionarios del nuevo gobierno exigieron separar el budismo y el sintoísmo. A los servidores budistas de los santuarios se les ordenó quitarse las túnicas, convertirse en kannushi o marcharse. Para la gente de Kōfuku-ji, era una elección de profesión y sustento: las tierras del templo les proporcionaban alojamiento y manutención, y muchos no tenían otro oficio. Eligieron servir en Kasuga. Allí conservaron un puesto; aquí desapareció la comunidad para la que existían celdas, cocinas y dependencias de enseñanza.
Después, los funcionarios se apoderaron de casi todas las tierras de Kōfuku-ji y dejaron solo las parcelas bajo salas y pagodas concretas. El monasterio perdió sus ingresos. Al año siguiente ordenaron vender o transferir sus enseres y cerrar todo el complejo. Desmontaron parte de los edificios, y las estatuas y los manuscritos se dispersaron entre otros templos y colecciones privadas. Durante un tiempo, Kōfuku-ji ni siquiera pudo utilizar oficialmente su propio nombre.
De ahí el aspecto abierto actual. Entre las salas ya no están los antiguos muros y puertas; en los lugares de las numerosas residencias hay céspedes y senderos. En mil ochocientos ochenta, el antiguo territorio del monasterio se transformó en el núcleo del nuevo parque de Nara. Un año después, los funcionarios permitieron restaurar Kōfuku-ji como institución budista, pero no recuperó la totalidad de las tierras confiscadas.
Hoy vuelven a oficiar monjes aquí; Kōfuku-ji encabeza la escuela budista Hossō. El gran Salón Dorado Central, con columnas rojas, fue consagrado en dos mil dieciocho: es la primera construcción de tamaño completo sobre sus cimientos históricos en más de tres siglos. Y a su alrededor sigue extendiéndose el parque, surgido allí donde quedaron vacías las noventa y seis residencias tras la partida de los monjes.
Información práctica
El recinto está abierto; la Sala del Tesoro y el Salón Dorado Central suelen abrir de 9:00–17:00, última entrada 16:45. El Salón Dorado Oriental está cerrado; la pagoda de cinco pisos está cubierta por un cerramiento de obra para una restauración prolongada.
Comprobado: 24 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Puedes recorrer el complejo por fuera sin convertir esta parada en una visita a cada sala. Comprueba por separado el acceso a las esculturas del museo y a los espacios interiores.
