Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre Kutafia
- puente de la Trinidad
- Arco de la Torre de la Trinidad
La historia del lugar
Kutafia protegía el acceso a la Torre de la Trinidad. Al final del puente de piedra se conserva una baja fortificación exterior, y tras el puente se eleva una alta torre en la Muralla del Kremlin. Cuando el río Neglinnaya corría aquí al descubierto, Kutafia estaba rodeada de agua y de un foso, y unos puentes que podían levantarse conducían a sus puertas laterales. El paso de piedra sobre el río se construyó en mil quinientos dieciséis; el río Neglinnaya está ahora oculto bajo tierra, el foso está cegado, pero la torre, el puente y el arco de la Torre de la Trinidad siguen en su lugar.
A finales de octubre de mil seiscientos doce, por el paso que hoy llaman Puerta de la Trinidad, comenzaron a dejar salir del Kremlin de Moscú a las familias de los boyardos. Dentro casi no quedaba comida, y la guarnición polaco-lituana decidió reducir el número de comensales. Para quienes salían, aquello aún no significaba la salvación: fuera los esperaban personas que consideraban traidores a los boyardos.
Dos años antes, varios boyardos principales —los consejeros supremos del zar—, tras el derrocamiento del zar Vasili Shuiski, aceptaron llamar al trono al príncipe polaco Vladislav Vasa. Para apoyarlo, una guarnición extranjera entró en el Kremlin de Moscú. Vladislav Vasa nunca llegó a aparecer en Moscú, comenzó el asedio y las familias de quienes lo habían llamado permanecieron tras las murallas del Kremlin junto con los soldados.
La salida estaba dispuesta de tal modo que no era posible evitar a quienes esperaban. En mil quinientos dieciséis construyeron un puente de piedra sobre el río Neglinnaya, que entonces corría al descubierto. Al otro lado del río se alzaba la Torre Kutafia, rodeada de agua y de un foso; unos puentes levadizos conducían a sus puertas laterales. El otro extremo del paso lo cerraba una alta torre en la Muralla del Kremlin. Quienes salían del Kremlin de Moscú quedaban en un corredor estrecho entre dos fortificaciones.
Junto al puente de la Trinidad los recibió Dmitri Pozharski, jefe militar de la Segunda Milicia, que procuraba obtener la rendición de la guarnición. Los cosacos aliados con él intentaron abalanzarse sobre los boyardos. Los guerreros de Pozharski contuvieron a los cosacos y llevaron bajo protección desde el puente a quienes salían.
Entre los salvados se encontraba Mijaíl Románov, de dieciséis años, con su madre, la monja Marfa. No había tomado las decisiones que llevaron a la guarnición al Kremlin de Moscú, pero podía haber muerto junto con sus parientes mayores. Unos meses después, el Zemski Sobor eligió a Mijaíl Románov zar. Poco después de la salida de los civiles, la guarnición capituló y los milicianos entraron en el Kremlin de Moscú.
La alta Torre de la Trinidad recibió más tarde su nombre, en mil seiscientos cincuenta y ocho, por el Patio de la Trinidad, la representación moscovita de un monasterio que se alzaba dentro del Kremlin de Moscú. El origen del nombre Kutafia no está establecido con certeza. Los investigadores de los museos lo relacionan con cautela con la antigua palabra «kut», que significa refugio o rincón; la versión popular de que era el apodo de una mujer corpulenta sigue siendo una hipótesis.
El río Neglinnaya discurre ahora bajo tierra y el foso está cegado. Del antiguo paso se han conservado el puente de piedra, el arco de la Torre de la Trinidad y Kutafia, la única fortificación de acceso al puente del Kremlin de Moscú que ha sobrevivido. Por este mismo camino salieron en mil seiscientos doce Mijaíl Románov y su madre.
Información práctica
Los Museos del Kremlin están abiertos en general de 09:30 a 18:00; jueves — cerrado. El acceso al recinto es por la Torre Kutafia con el billete de la ruta correspondiente.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.El sentido de las fortificaciones se entiende bien antes de la zona de control. Si no va a entrar en el Kremlin de Moscú, no se ponga en la cola: observe el conjunto de las torres desde un lado, sin estorbar a quienes entran.
