Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre de hormigón armado blanco
- Cuatro esferas de reloj
- Luz de señalización
- Placa conmemorativa
La historia del lugar
La torre de hormigón armado blanco, en el extremo oriental del Puerto Viejo de Montreal, se eleva cuarenta y cinco metros, y las cuatro esferas de reloj dieron nombre tanto a la torre como al muelle. En lo alto ardía una luz de señalización para los buques que entraban en el puerto; del lado de la ciudad, la torre pequeña y el muro ocultaban los hangares y los transportadores de grano. Las campanas nunca llegaron a instalarse, y las piezas del mecanismo del reloj llegaron por separado, por lo que solo empezó a funcionar la primavera siguiente.
Varios meses después del final de la Primera Guerra Mundial, la Comisión del Puerto de Montreal decidió erigir, en el extremo oriental del Muelle Victoria, un monumento a los marineros de la marina mercante. La Comisión gestionaba el puerto desde el que, durante la guerra, se enviaban a Gran Bretaña y a los países aliados alimentos, armas y otras mercancías. Eligieron el lugar junto a la entrada del puerto, entre hangares, vías ferroviarias y transportadores de grano: aquí los buques de navegación marítima recibían su carga antes de partir río abajo por el San Lorenzo.
Los marineros de la marina mercante formaban tripulaciones civiles contratadas. Se ganaban la vida transportando pasajeros y mercancías, pero en los años de guerra sus travesías habituales se convirtieron en parte del abastecimiento del frente. Alemania intentó cortar esta línea con submarinos. El año mil novecientos diecisiete fue especialmente duro: en unos pocos meses fueron hundidos centenares de buques mercantes. Las tripulaciones siguieron cruzando el océano Atlántico en convoyes escoltados por buques de guerra; las cargas que entregaban permitieron a los aliados mantener el abastecimiento hasta el final de la guerra. En los barcos bajo bandera británica murieron casi quince mil marineros mercantes. Entonces ni siquiera se estableció el número exacto de marineros civiles canadienses fallecidos.
El proyecto fue encargado a Paul Leclerc, ayudante del ingeniero jefe de la Comisión del Puerto de Montreal. Debía integrar el memorial en una terminal de carga en funcionamiento. Leclerc diseñó una torre de hormigón armado blanco de cuarenta y cinco metros de altura, una torre pequeña y un muro que ocultaba, del lado de la ciudad, los hangares y los transportadores. En lo alto instalaron una luz de señalización para los buques que entraban. En el lado oriental, orientado río abajo, colocaron una dedicatoria al valor y la lealtad de los marineros.
Leclerc previó cuatro grandes esferas de reloj y campanas. Las campanas nunca llegaron a instalarse, y las últimas piezas del mecanismo inglés del reloj no se entregaron hasta el verano de mil novecientos veintidós. El reloj empezó a funcionar la primavera siguiente. Al principio, el monumento se llamaba Torre de los Marineros; después, las cuatro esferas de reloj le dieron su nombre corriente: Torre del Reloj de Montreal. En mil novecientos noventa y dos, ese nombre también fue otorgado oficialmente al antiguo Muelle Victoria: Muelle de la Torre del Reloj significa Muelle de la Torre del Reloj.
Después de mediados del siglo veinte, las operaciones de carga se trasladaron más al este. En mil novecientos setenta y siete cesaron las grandes obras portuarias en este tramo, desmontaron los hangares y los transportadores, y restauraron la torre y la abrieron a los visitantes. Por eso el Puerto Viejo de Montreal está ocupado hoy por paseos, una marina y una playa urbana. No está permitido bañarse en la playa: la arena y las tumbonas están destinadas a descansar junto al río.
Ahora hay arena donde estaban los hangares de grano. En la placa conmemorativa principal no figura una lista de los marineros fallecidos: solo una dedicatoria a ellos y los nombres de los comisarios del puerto. La placa sigue orientada río abajo por el San Lorenzo, hacia la salida al océano Atlántico.
Información práctica
Todo el sentido de la parada está disponible desde el exterior. Compruebe por separado la posibilidad de subir y, en el muelle abierto, tenga en cuenta el viento y la falta de protección frente a la intemperie.
