Parada 9 de 9

Borde portuario y Edificio de la Aduana

Rambla 25 de Agosto de 1825 / Dirección Nacional de Aduanas

El punto final unirá el trabajo cotidiano del puerto con una breve despedida para la que se abrió el paso desde el muelle hasta la ciudad.

10 min
Edificio de la Aduana de Montevideo junto al borde portuario.
Felipe Restrepo Acosta · CC BY-SA 4.0; cropped/resized for app; ShareAlike applies
123456789

0 de 9 completado

Audioguía · voz grabadaEscuchar la historia del lugar

Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Arco central
  • Torre sobre la galería
  • Pasaje de lado a lado
  • Puertas del lado del puerto y de la ciudad

La historia del lugar

Tamaño del texto

El quince de diciembre de mil novecientos veintiuno se incendió el anterior Edificio de la Aduana del puerto, al que los habitantes llamaban por costumbre el Nuevo. El fuego destruyó el enorme edificio situado junto a la actual administración portuaria y, con él, parte de los documentos con los que podía reconstruirse la historia del movimiento de barcos y mercancías por Montevideo. Los servicios aduaneros tuvieron que instalarse en locales temporales.

Se convocó un concurso para la nueva sede central. El jurado recibió diecinueve proyectos bajo lemas convencionales. Por nueve votos contra uno, eligió el trabajo que llevaba la palabra «Aduana» en la cubierta. Solo después de la decisión se conoció el nombre del autor: Jorge Herrán, un arquitecto de veintiséis años que había obtenido el título apenas dos años antes. Aspiraba a un encargo que lo trasladara de inmediato de entre los recién graduados de ayer al grupo de maestros que definían el aspecto de la capital.

Herrán debía reunir bajo un mismo techo a la Dirección Nacional de Aduanas, el control sanitario de los barcos y la Capitanía del Puerto de Montevideo. Unos empleados tramitaban mercancías y aranceles, otros inspeccionaban los barcos que llegaban y otros dirigían el tráfico en la bahía. Por eso el edificio se levantó junto al límite mismo del puerto. Por su centro, Herrán trazó una galería bajo un arco alto: unía la Rambla 25 de Agosto de 1825 con los muelles. Sobre ella se elevó una torre visible desde el agua. Para mil novecientos treinta y uno, los servicios ya habían ocupado las dependencias; ahora sigue estando aquí la dirección de la Dirección Nacional de Aduanas, y una parte del edificio la ocupa el Comando General de la Armada.

El cuatro de febrero de mil novecientos treinta y seis, el pasaje de lado a lado fue necesario para una carga muy distinta. El vapor «Pan América» trajo el féretro de Carlos Gardel, cantante de tango fallecido siete meses antes en un accidente aéreo en Medellín, Colombia. Su albacea y administrador de asuntos, Armando Defino, procuraba devolver el cuerpo a Buenos Aires. Tras la exhumación, el féretro fue transportado por Colombia en trenes, automóviles y mulas; después, por mar a través de Panamá y Nueva York. Defino se encargaba de que aquel largo viaje póstumo terminara con el entierro en casa.

Un comité montevideano convenció a la administración del vapor para que permitiera una descarga temporal. A las cuatro y cuarto, el féretro fue llevado directamente desde el muelle bajo el arco central del Edificio de la Aduana. Las paredes de la galería se cubrieron con terciopelo negro y alrededor del catafalco se colocó una valla de bronce con vidrio. Miles de personas acudieron al puerto; los policías abrían las puertas por tandas para que la fila pudiera pasar junto al féretro. Hacia medianoche, lo devolvieron al barco. Al día siguiente, Defino llevó a Gardel a Buenos Aires y, tras otra despedida multitudinaria, el cantante fue enterrado en el Cementerio de la Chacarita.

El arco central se conserva. El féretro de Gardel estuvo en medio del pasaje que el joven Herrán trazó entre el puerto y la ciudad: tras una puerta permanecía el vapor; tras la otra esperaba una fila llegada de Montevideo.

Información práctica

Tiempo en la parada10 min
Siguiente puntoFin de la ruta
Entradadesde fuera

La zona pública de la acera está accesible las veinticuatro horas. El puerto propiamente dicho y los edificios administrativos no son una zona de paseo; la aduana atiende a visitantes lun—vie 9:00—17:00.

Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Observe el edificio únicamente desde el espacio de acceso público. No entre en los accesos de servicio ni intente pasar tras la valla para obtener una mejor vista; el puerto en funcionamiento no es una zona de paseo.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Junto al arco central, el paseo terminará entre la Ciudad Vieja y el puerto.

Parada 9 de 9Fin de la ruta

Ruta terminada

Paseo completado

«El viejo Montevideo: de la Ciudadela al puerto» — 9 paradas, aprox. 2,3 km, 2 h 30 min.

Sin App Store ni Google Play

Instala Guide On Map como aplicación

Aparecerá un icono en la pantalla de inicio y el sitio se abrirá sin la interfaz del navegador.

Android · Chrome
  1. Si aparece «Instalar ahora», tócala y confirma.
  2. Si no aparece: menú ⋮ → «Instalar aplicación».
iPhone · Safari
  1. Pulsa el botón «Compartir» en la parte inferior de Safari.
  2. Elige «Añadir a pantalla de inicio» y luego «Añadir».
Icono en la pantallaModo de pantalla completaRutas sin conexiónProgreso del paseo