Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Bloques de granito
- Canales para las cadenas del puente levadizo
- Vano de piedra
- Espacio vacío detrás del arco
La historia del lugar
El vano de piedra en el eje de la calle Sarandí (antes calle de la Carrera y calle San Carlos) señala el camino hacia una fortificación independiente, que se alzaba en el borde de la ciudad de entonces. De este lado, la calle ya quedaba dentro de las murallas urbanas, y más adelante comenzaba el último recinto fortificado, con guarnición, cañones y foso. En los bloques de granito se conservan los canales por los que se desplazaban las cadenas del puente levadizo. Ahora, detrás del arco se abre la plaza, allí donde antaño se alzaban las murallas de la fortaleza.
Hacia finales de la década de mil ochocientos setenta, los obreros desmontaban la Ciudadela de Montevideo y enviaban su granito a los nuevos cuarteles y a los cimientos de las calles de la ciudad. La fortaleza deteriorada, convertida antes en mercado, se consideraba un obstáculo: ocupaba casi la mitad de la actual Plaza Independencia. Cuando llegó el turno del portal, el coronel Lorenzo Latorre, jefe del país y militar de carrera, ordenó conservarlo.
Era el portal, no toda la fortaleza. Las piedras se retiraron una por una y se llevaron. Bajo la presidencia de Máximo Santos, las volvieron a montar en la fachada trasera de la Escuela de Artes y Oficios. Así, la puerta por la que antes pasaba la guarnición se convirtió en la entrada de un centro educativo. Las murallas de la Ciudadela de Montevideo desaparecieron, se perdió parte de los adornos del portal, pero la orden de Latorre dejó al futuro Montevideo el único gran fragmento auténtico de esta fortaleza.
En mil novecientos cincuenta y siete, el profesor y arqueólogo Luis Bausero propuso devolver la puerta aquí. Para alguien dedicado profesionalmente a los objetos antiguos, la cuestión principal era la autenticidad: había que trasladar piedras viejas, que ya habían sobrevivido a un desmontaje, y no completar lo perdido con una reconstrucción moderna convincente. Su informe apareció antes de que se adoptaran las normas internacionales modernas de restauración, y la propia idea provocó controversia.
El gobierno municipal aceptó de todos modos. El arquitecto Enrique Monestier desmontó el portal de la escuela y, en mil novecientos cincuenta y nueve, lo montó casi en su punto original, en el eje de la calle Sarandí (antes calle de la Carrera y calle San Carlos). La forma de la puerta regresó, pero era imposible devolverle su entorno.
Este paso nunca sirvió de acceso exterior a Montevideo. Del lado de la calle Sarandí (antes calle de la Carrera y calle San Carlos) ya se encontraba la ciudad rodeada de murallas, y delante, en el lugar de la plaza, se alzaba una Ciudadela de Montevideo independiente: el último recinto fortificado, con guarnición, cañones y su propio foso. Hasta ella llevaba un puente levadizo; en la piedra aún se distinguen los canales por los que se movían sus cadenas.
Ahora, detrás del arco no hay ni foso, ni cuarteles, ni patio de la fortaleza. Los bloques de granito conservados están donde Bausero y Monestier los devolvieron por segunda vez, y el espacio vacío de la plaza empieza precisamente en el lado donde antes se alzaba la Ciudadela de Montevideo.
Información práctica
Espacio urbano abierto, las veinticuatro horas y gratuito.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Pase bajo el arco y mire hacia ambos lados: así resultará más fácil imaginar el foso, el puente y las murallas ausentes. No considere la ubicación actual como el punto original exacto de la puerta.
