Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Una hilera de dieciséis columnas de mármol
- Capiteles corintios
- Arco central con una cruz
- Ornamento de parrilla en las pilastras de la basílica
La historia del lugar
Al caer la tarde, jóvenes milaneses y estudiantes se reúnen junto a dieciséis columnas de mármol. Ocupan el espacio abierto entre la columnata y la basílica. Hasta mil novecientos treinta y cinco, aquí se alzaba un barrio entero de viviendas: lo demolieron para volver a abrir la vista desde la calle hacia la iglesia. El actual lugar de encuentro apareció tras aquella limpieza.
En mil quinientos cuarenta y ocho, la columnata estuvo a punto de ser destruida. El gobernador de Milán, Ferrante Gonzaga, preparaba la entrada solemne de Felipe, duque de Milán y futuro rey de España, Felipe II. Los milaneses ya pagaban tributos extraordinarios para fortificar la ciudad, y ahora también costeaban la recepción del soberano. Gonzaga ampliaba plazas, arreglaba calles y ordenaba retirar logias, balcones y cobertizos que sobresalían sobre la calzada. Con este fin desmontaron la antigua Iglesia de Santa Tecla. También pensaban ensanchar Corso di Porta Ticinese para el paso de Felipe: las columnas quedaban en medio.
Cuando se informó a Gonzaga de la demolición prevista, la canceló. Adornaron la columnata con un arco y un pórtico ceremonial temporal. A comienzos de diciembre, Felipe entró en Milán y pasó precisamente por aquí. Desmontaron las decoraciones festivas, pero la hilera de mármol permaneció.
Gonzaga conservó una construcción que para entonces ya estaba compuesta por elementos de varias épocas. Las columnas y los capiteles corintios se fabricaron en el siglo segundo para un gran edificio público romano; los arqueólogos aún no han determinado cuál era exactamente. A finales del siglo cuarto o comienzos del quinto, los constructores los trasladaron aquí y formaron el lado que daba a la calle de un enorme patio de cuatro lados ante la actual basílica. No queda nada de los demás lados del patio. El zócalo de piedra, los añadidos de ladrillo y el arco central con una cruz aparecieron en la Edad Media.
La propia basílica se construyó aproximadamente en la misma época en que Milán servía de residencia a los emperadores de Occidente. No se ha encontrado ninguna inscripción con el nombre de quien la encargó, y la función original del edificio sigue siendo objeto de debate. Incluso la dedicación a san Lorenzo solo se menciona en fuentes escritas desde el siglo sexto.
Lorenzo era archidiácono de la comunidad cristiana de Roma y administraba sus donaciones. Durante las persecuciones de los cristianos bajo el emperador Valeriano, en el siglo tercero, el prefecto romano le exigió que le entregara los tesoros de la Iglesia. Según la tradición eclesiástica, Lorenzo repartió el dinero entre los pobres y luego los presentó al prefecto como la auténtica riqueza de la comunidad. Por negarse a entregar los fondos al tesoro imperial, fue ejecutado. El obispo milanés Ambrosio de Milán escribió más tarde que Lorenzo murió sobre una parrilla al rojo vivo, aunque los historiadores consideran no demostrado el modo exacto de la ejecución. Dentro de la basílica, la parrilla se repite como ornamento en la parte superior de las pilastras.
Los milaneses llaman Columnas de San Lorenzo a las columnas porque formaban la entrada al patio de la basílica. El pórtico temporal de Ferrante Gonzaga desapareció; Felipe atravesó la hilera de mármol conservada después de que el gobernador cancelara su demolición.
Información práctica
La plaza con las columnas está disponible como espacio urbano abierto. La Basílica de San Lorenzo, según el horario comprobado, abre de lunes a viernes de 08:00 a 12:30 y de 15:00 a 18:30, y los sábados y domingos de 09:00 a 13:00 y de 15:00 a 19:00; los servicios religiosos pueden limitar la visita.
Horario por días
Empiece por la vista general, luego acérquese a las columnas y compare los detalles de cerca. Entre en la basílica y en la Capilla de San Aquilino solo cuando estén abiertas, sin interferir en el servicio religioso.
