Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La plaza de El Remate
- Dos figuras de bronce de los Montejo
- El ancho comienzo del Paseo de Montejo
La historia del lugar
El ancho Paseo de Montejo comienza en una pequeña plaza llamada El Remate, «el final». Este extraño nombre quedó del intento de llevar el bulevar más allá, hasta el centro. El intento terminó precisamente aquí.
En enero de mil ochocientos ochenta y ocho, el gobernador de Yucatán, Guillermo Palomino, reunió a propietarios de haciendas, industriales y comerciantes: querían crear al norte de la antigua Mérida un nuevo barrio residencial con un espacioso paseo público. Estas personas ganaban dinero cultivando, procesando y vendiendo henequén, un agave de cuya fibra se fabricaban cuerdas. Mientras la demanda mundial aportaba dinero, podían invertir en terrenos urbanos y construir casas lejos de los estrechos barrios que rodeaban la Plaza Grande.
El presidente del comité creado, Gonzalo Peón, debía encargarse de las compras, y el ingeniero Rafael Quintero, trazar la calle. El comité adquirió parcelas de ocho propietarios de edad avanzada; siete de ellos eran mujeres. Quintero trazó una línea por el centro de siete manzanas ya existentes. Por eso, ante nosotros no hay una antigua carretera ensanchada: se compró una franja de terreno y se cortó con ella la antigua cuadrícula de la ciudad. Entre las futuras casas reservaron una vía central para carruajes y jinetes, caminos peatonales y dos calles laterales.
El veintiséis de enero, el comité eligió por unanimidad el nombre Paseo del Adelantado Montejo. Un adelantado era un hombre a quien la Corona española encargaba conquistar un territorio y gobernarlo después. Francisco de Montejo el Adelantado recibió ese encargo para Yucatán e inició campañas militares contra los mayas. Su hijo, también Francisco, continuó la conquista y fundó la Mérida española en el lugar de la ciudad maya de Tho. El bulevar recibió inicialmente el nombre del padre: el acta dice expresamente que perpetúa al capitán que llevó a cabo la conquista de Yucatán. Las dos figuras de bronce al comienzo de la calle representan a ambos Montejo: Francisco de Montejo el Adelantado y su hijo, Francisco de Montejo el Mozo.
El comité consiguió comprar los terrenos y comenzar las obras, pero después una crisis agrícola y la falta de financiación pública detuvieron la construcción durante casi diez años. El gobernador Francisco Cantón Rosado la reanudó en mil ochocientos noventa y ocho, y su rival político, Olegario Molina Solís, no cerró el proyecto ajeno y lo llevó a término en mil novecientos cuatro. La apuesta de los primeros promotores salió bien: las familias adineradas empezaron a trasladarse aquí desde el casco antiguo y a edificar mansiones en las parcelas que habían comprado.
En mil novecientos dieciséis, el gobernador revolucionario Salvador Alvarado decidió prolongar el Paseo hacia el sur, hasta los barrios comerciales. Para la nueva calle despejaron de las construcciones anteriores una manzana junto a su inicio, pero las obras no avanzaron más: lo impidieron el coste y la dificultad de encajar un ancho bulevar en el denso centro. El terreno despejado permaneció vacío durante casi ocho décadas.
El alcalde Luis Correa Mena ordenó convertirlo en una plaza, inaugurada el cinco de enero de mil novecientos noventa y cinco. Así, la calzada inacabada se convirtió en El Remate. Los sábados, en el lugar por donde Alvarado pensaba llevar carruajes y tranvías al centro, instalan un escenario y puestos desmontables para la «Noche Mexicana».
Información práctica
La avenida pública está accesible en todo momento.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Permanece en la zona peatonal y cruza las calzadas por los pasos señalizados. Para esta parada no es necesario visitar interiores.
