Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Tres arcos del viaducto
- Casas bajas
- Barcos de pesca
- Dique
La historia del lugar
Tras el dique se conserva una pequeña dársena de trabajo, donde las casas bajas se alzan casi junto al agua y las barcas de pesca siguen encontrando un amarre tranquilo. Incluso antes de los talleres artesanales, en esta hondonada costera se asentaban familias procedentes de un pequeño puerto al sur de Génova: desde aquí era cómodo salir a faenar y varar las embarcaciones en la orilla junto a las viviendas. Los pescadores locales consideraban competidores a los recién llegados, pero el asentamiento perduró y, con el tiempo, pasó a ser casi enteramente genovés. Hoy su antigua función se lee en las casas y las barcas que rodean el agua.
A mediados del siglo dieciocho llegaron a esta bahía estrecha artesanos que se ganaban la vida trenzando cabos para barcos, redes de pesca, cestas y esteras. Su materia prima era el alfa, una hierba rígida de las regiones secas de África del Norte y del sur de España. En provenzal la llamaban «auffo».
Los tallos secos no se pueden trenzar enseguida: había que ablandar las fibras con agua de mar. Los artesanos dejaron sus talleres junto al Puerto Viejo y eligieron esta bahía estrecha para remojar los haces. Aquí mantenían la materia prima en el agua, después separaban las fibras y trenzaban objetos sin los cuales pescadores y marineros no podían ganarse la vida. Para los artesanos, el pequeño puerto formaba parte de la producción.
Antes de su llegada, en los documentos aparece el nombre de Vallon du Roy, la Hondonada Real. En una escritura de compraventa del trece de abril de mil setecientos cuarenta y siete ya aparece Vallon des Auffes: los habitantes de la ciudad llamaron a la bahía por la hierba que aquí remojaban. Los talleres desaparecieron más tarde. De su trabajo no quedaron ni almacenes ni haces de alfa; se conservó el nombre.
Los pescadores utilizaban esta bahía desde antes. Desde el siglo dieciséis se trasladaban aquí familias procedentes de Santa Margherita Ligure, un pequeño puerto al sur de Génova. Las llamaban margaridenes. Buscaban un lugar desde el que pudieran salir a faenar y varar pequeñas embarcaciones en la orilla. La estrecha hondonada costera les proporcionaba tanto un amarre como un terreno para vivir junto a las barcas.
Los pescadores de Marsella veían en los recién llegados a competidores por las capturas y los ingresos. Desde mil seiscientos diecisiete comenzaron los litigios entre los dos grupos. Los margaridenes, sin embargo, permanecieron en Vallon des Auffes, siguieron pescando y asentando aquí a sus familias. Para el siglo diecinueve, casi toda la población de la bahía estaba formada por margaridenes y otros llegados de Génova.
Las casas bajas alrededor del agua surgieron de aquel asentamiento, y la pequeña dársena sigue sirviendo a las embarcaciones de pesca. Aquí ya no se remoja alfa. En el agua donde los artesanos ablandaban sus tallos para redes y cabos, ahora permanecen las barcas de los pescadores.
Información práctica
El puerto está abierto de forma ininterrumpida; los restaurantes siguen sus propios horarios.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es un pequeño puerto en funcionamiento. No bloqueen la rampa de varada ni los pasos, no pisen los aparejos y observen las barcas desde la parte pública de la orilla.
