Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- La larga fachada del edificio de Villanueva
- Las columnas del pórtico central
- La estatua frente a la entrada principal
La historia del lugar
La larga fachada, con las columnas del pórtico central, pertenece a un edificio que no se concibió en absoluto para cuadros. Aquí querían instalar un Real Gabinete de Historia Natural, junto al Real Jardín Botánico y al observatorio que se estaba construyendo, para reunir en un solo barrio plantas, minerales, animales y observaciones del cielo. Las colecciones de ciencias naturales nunca llegaron a trasladarse a estas salas. Más tarde, el antiguo gabinete se llenó de lienzos procedentes de las residencias reales.
Dentro del Museo del Prado se conserva un retrato de Estado de la reina María Isabel de Braganza. Señala los planos de las salas del museo, y detrás de ella se ve esta fachada. El retrato fue pintado después de su muerte: la mujer representada como fundadora del museo no vivió hasta su inauguración.
El edificio estaba destinado a otra colección. En mil setecientos ochenta y cinco, Carlos III encargó al arquitecto Juan de Villanueva construir aquí el Real Gabinete de Historia Natural. Junto a él ya se encontraba el Real Jardín Botánico y más allá levantaban un observatorio: plantas, minerales, animales y observaciones astronómicas debían formar un único barrio científico. En marzo de mil ochocientos ocho, la caballería francesa ocupó las salas, casi terminadas. Tras la guerra, las colecciones de ciencias naturales nunca fueron trasladadas aquí.
María Isabel de Braganza, segunda esposa de Fernando VII, que había regresado al trono español, propuso el nuevo uso. Ella misma pintaba, era miembro honoraria de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y procuraba que en el edificio vacío se expusieran cuadros de los palacios reales. Fernando VII aceptó fundar el Real Museo de Pintura y Escultura.
María Isabel de Braganza tenía muy poco tiempo. En la corte esperaban un heredero de la reina de veinte años. Su primera hija vivió menos de cinco meses. A finales de mil ochocientos dieciocho, María Isabel de Braganza murió durante su segundo parto junto con la niña recién nacida. Fernando VII continuó las obras del futuro museo.
El diecinueve de noviembre de mil ochocientos diecinueve abrieron al público tres salas con trescientas once pinturas de maestros españoles. En el edificio ya había más de mil quinientas obras procedentes de las residencias reales. Este origen explica la composición del Museo del Prado: la base de su colección la forman objetos que los monarcas españoles encargaban, compraban y conservaban en la corte. Solo en mil ochocientos sesenta y nueve el museo pasó, junto con la colección, de la corona al Estado.
El nombre actual fue aprobado en mil novecientos veinte. «Prado» significa «pradera» y conserva el recuerdo del Prado de los Jerónimos, las praderas junto al monasterio de San Jerónimo en las que se construyó el gabinete científico. Dentro del antiguo gabinete cuelga ahora el retrato póstumo de María Isabel de Braganza: la reina señala las salas del museo, que abrieron once meses después de su muerte.
Información práctica
Lunes–sábado 10:00–20:00; domingos y festivos 10:00–19:00. Entrada hasta 30 minutos antes del cierre. Cerrado 1 de enero, 1 de mayo y 25 de diciembre; horario reducido 6 de enero, 24 y 31 de diciembre (10:00–14:00). Entrada gratuita a la colección: las dos últimas horas.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No merece la pena encajar una visita completa al museo entre las paradas. Si entras, elige de antemano algunas obras o salas; el relato exterior es autosuficiente.
