Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada del antiguo Palacio de Comunicaciones
- Pequeños impactos en la piedra de la fachada
- Fuente de Cibeles
- Los leones junto al carro
La historia del lugar
En medio del amplio cruce se alza un carro de piedra: una diosa con una corona de murallas de ciudad sostiene llaves y cetro, y los leones uncidos tiran de él hacia delante. La plaza recibió su nombre de esta figura, aunque antes llevó los nombres de la propia ciudad y de Castelar. La fuente estuvo primero junto al Palacio de Buenavista y, hacia finales del siglo diecinueve, fue trasladada aquí y orientada hacia la Calle de Alcalá. Los leones se llaman Atalanta e Hipómenes; un mito antiguo los convirtió en compañeros eternos de la diosa.
El palacio blanco con torres que ocupa el lado oriental de la plaza sirve hoy como Ayuntamiento de Madrid. En mil novecientos treinta y nueve era el Palacio de Comunicaciones: la principal oficina de correos, estación telegráfica y central telefónica del país. Cerca se encontraban el Banco de España, el Ministerio de la Guerra y el Ministerio de Marina. Esta proximidad convirtió la plaza con su fuente en uno de los nodos más importantes de la ciudad, y en un campo de batalla cuando los adversarios ya no luchaban por Madrid, sino unos contra otros.
A comienzos de marzo, la guerra civil entraba en su tercer año. Las tropas de Francisco Franco controlaban la mayor parte de España y cercaban la capital, que la República aún mantenía. El jefe del Gobierno, Juan Negrín, quería continuar la resistencia y se negaba a ponerle fin sin garantías. Segismundo Casado, militar de carrera y comandante del Ejército del Centro republicano, consideraba perdida la guerra. Esperaba apartar a Negrín y pactar con Franco unas condiciones de capitulación aceptables.
El cinco de marzo, Casado anunció la creación del Consejo Nacional de Defensa, un órgano provisional que debía sustituir al Gobierno y poner fin a la guerra. Las unidades a sus órdenes ocuparon el Palacio de Comunicaciones, el Banco de España y los ministerios vecinos. Para Casado, aquello fue una rebelión militar dentro de una guerra que ya se estaba perdiendo: si era derrotado, perdería tanto el mando como la posibilidad de dirigir él mismo las negociaciones.
Los partidarios de Negrín respondieron con un ataque. El ocho de marzo, unidades dirigidas por mandos comunistas avanzaron hacia la plaza desde el norte y por la Calle de Alcalá. La artillería de los partidarios de Casado estaba emplazada junto a Cibeles. Los atacantes ocuparon durante unas horas el Palacio de Comunicaciones, pero sus adversarios resistieron en los edificios vecinos. Las salas de correos y el equipo telegráfico eran necesarios para ambos bandos por la misma razón por la que aquel edificio se construyó allí: quien controlaba las comunicaciones podía dar órdenes al resto de Madrid.
El desenlace lo decidió Cipriano Mera, antiguo albañil convertido en comandante del IV Cuerpo de Ejército. Él también quería poner fin a la resistencia y apoyó a Casado. Mera retiró unidades del sector del frente de Guadalajara y las envió a la capital. Para el doce de marzo, los partidarios del Gobierno depusieron las armas.
Casado obtuvo la ciudad, pero no las condiciones por las que había iniciado la rebelión. Franco exigió una capitulación incondicional. El veintiocho de marzo entregaron Madrid; dos días después, Casado abandonó España en un buque de guerra británico. Mera también acabó exiliado y más tarde volvió a ganarse la vida como albañil en París. En la fachada blanca del antiguo Palacio de Comunicaciones se conservan pequeños impactos de bala de aquellos días de marzo.
Nadie vio a la propia diosa durante el combate. Tras los daños causados por los bombardeos, los especialistas municipales cerraron la fuente con una envoltura de ladrillo y sacos de tierra. Esta protección permaneció en medio de la plaza hasta el final de la guerra. Después, el conjunto de piedra fue descubierto, limpiado y restaurado.
La plaza recibió su nombre actual precisamente de la fuente. Primero se llamó Plaza de Madrid y después Plaza de Castelar. La fuente se encontraba antes junto al Palacio de Buenavista, y solo a finales del siglo diecinueve fue trasladada al centro del cruce y orientada hacia la Calle de Alcalá.
Cibeles es la forma española del nombre de Cibeles, antigua diosa madre frigia y protectora de la tierra y la fertilidad. Lleva en la cabeza una corona con forma de murallas de ciudad, y en las manos, un cetro y unas llaves. Los dos leones se llaman Atalanta e Hipómenes.
Según el mito, Atalanta solo aceptaba casarse con quien la venciera en una carrera. Hipómenes recibió de Afrodita tres manzanas de oro y las arrojaba delante de su rival; Atalanta se detenía a recogerlas y perdió. Más tarde, los enamorados profanaron el santuario de Cibeles, y la diosa enfurecida los transformó en leones, uncidos para siempre a su carro. Es un mito antiguo, no un acontecimiento madrileño.
Los impactos blancos permanecen en el antiguo Palacio de Comunicaciones; bajo ellos, Cibeles sostiene las llaves, y Atalanta e Hipómenes tiran de su carro de piedra.
Información práctica
La plaza y la fuente están accesibles las veinticuatro horas; durante festividades, desfiles, celebraciones de partidos del Real Madrid y obras en la Calle de Alcalá, el acceso a algunos puntos panorámicos puede estar restringido.
Comprobado: 27 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Contempla la fuente desde las aceras que rodean la plaza: el tráfico intenso no da motivo para acercarse a ella por la calzada.
