Parada 4 de 8

Teatro Español

Teatro Español

Este escenario introducirá en el recorrido la lucha de las actrices por sus ingresos y su profesión.

5 min
Fachada neoclásica del Teatro Español en la Calle del Príncipe, vista desde la Plaza de Santa Ana.
Enric · CC BY 4.0; cropped/resized for app
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  • Fachada principal
  • Puertas de entrada
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La historia del lugar

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Sobre las puertas de entrada figura el nombre del teatro municipal, aunque la vida teatral se afianzó en este lugar ya en mil quinientos ochenta y tres. Todo comenzó con el patio trasero de una casa particular que las cofradías benéficas compraron para las representaciones: la recaudación se destinaba al mantenimiento de los hospitales, y contar con un espacio propio las libraba del alquiler. Los primeros actores actuaron aquí cuando todavía se terminaban alrededor del tablado los asientos para el público y el piso superior. Después cambiaron las salas y los edificios, pero el escenario se dejó siempre en el mismo lugar; recibió su nombre actual a mediados del siglo diecinueve.

En mil quinientos ochenta y siete, el permiso para actuar precisamente en este escenario cambió la situación de las actrices españolas. Entonces se alzaba aquí el Corral del Príncipe: un patio teatral al aire libre, con un tablado, galerías y ventanas de las casas vecinas convertidas en palcos. «Príncipe» se refería únicamente a la Calle del Príncipe, a la que daba el corral.

Un año antes se había prohibido a las mujeres actuar en los teatros de Madrid. Catorce actrices, encabezadas por Mariana Vaca y María de la O, presentaron una petición al Consejo de Castilla, el principal órgano real de gobierno y justicia. Ambas se declararon actrices profesionales y reclamaban volver al escenario. Trabajaban en las mismas compañías que sus maridos y vivían del dinero de las representaciones; tras la prohibición, escribían las mujeres, padecían necesidad, mientras sus esposos salían de gira sin ellas. Entretanto, los papeles femeninos se asignaban a jóvenes.

Una sola petición no bastó. El punto de inflexión llegó en noviembre, cuando Tristano y Drusiano Martinelli, directores de la compañía italiana I Confidenti, que actuaba de gira en Madrid, pidieron que se admitiera a tres de sus actrices en las representaciones del Corral del Príncipe. El Consejo comprobó que las tres estaban casadas con actores de la misma compañía y concedió el permiso.

El director español de compañía Alonso de Cisneros exigió de inmediato las mismas condiciones para sus actrices. Se levantó la prohibición, pero la libertad quedó condicionada: una mujer solo podía actuar si estaba casada y salía a escena junto a su marido; solo se le permitía aparecer con traje femenino, y se prohibió a los jóvenes representar a mujeres. Así, las actrices recuperaron sus ingresos, aunque su derecho a ejercer la profesión seguía dependiendo de su estado civil y del papel que les asignaban los funcionarios. Más tarde volvieron a intentar apartar a las mujeres del escenario, pero ya no lograron conseguirlo durante mucho tiempo.

Para entonces, el teatro solo existía desde hacía cuatro años. Las Cofradías de la Pasión y de la Soledad, que mantenían hospitales con la recaudación de las representaciones, compraron aquí el patio trasero de una casa particular para no seguir pagando a intermediarios por locales alquilados. La primera función se representó en mil quinientos ochenta y tres, cuando aún no estaban terminados los escalones, las ventanas y la galería superior. Los hospitales necesitaban ingresos, por eso Vázquez y Juan de Ávila salieron al tablado sin terminar.

Del antiguo corral no queda nada desde hace mucho tiempo: lo sustituyó un teatro cubierto, después un incendio y un edificio nuevo. Pero el escenario se dispuso cada vez en el mismo lugar. El nombre «Teatro Español» apareció en mil ochocientos cuarenta y nueve, cuando el Estado intentó convertir el antiguo Teatro del Príncipe en un teatro nacional modelo. El experimento duró dos temporadas; en mil ochocientos cincuenta y uno, el edificio volvió a estar bajo la gestión de Madrid, y el nuevo nombre permaneció. El actual teatro municipal sigue representando obras en el lugar al que, hace más de cuatrocientos años, las mujeres tuvieron que reclamar el derecho a salir.

Información práctica

Tiempo en la parada5 min
Siguiente puntoCasa-Museo Lope de Vega
Entradadesde fuera

Espacio urbano abierto; elija un punto de observación que no obstaculice el paso de los peatones.

Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Para el relato basta con observar el edificio desde la plaza; planifique aparte una función o la visita a los espacios interiores.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Pase del escenario público a la Calle de Cervantes, hasta la casa del dramaturgo.

Parada 4 de 8Después: Casa-Museo Lope de Vega

Ruta terminada

Paseo completado

«Barrio de las Letras: escritores, escena y derecho a la voz» — 8 paradas, aprox. 1 km, 1,5-2 horas.

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