Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Catedral Saint-Jean
- Rue Saint-Jean
- Fachada con reloj
- Antigua logia bursátil
La historia del lugar
La Rue Saint-Jean termina, desde la catedral, ante una severa fachada de piedra con reloj. Ahora es el templo protestante de Change. La palabra «change» significa «intercambio»: dieron el nombre quienes necesitaban esta plaza para sus liquidaciones.
En el siglo dieciséis, cuatro veces al año acudían aquí comerciantes de telas, seda, metal, cuero y especias para las ferias francas. Cerca se encontraban el antiguo puente de piedra sobre el Saona y la aduana, por lo que las mercancías y los mercaderes extranjeros pasaban por este barrio. Las ventas duraban quince días y las liquidaciones podían ocupar otro mes.
El mercader-banquero ganaba de varias maneras a la vez. Compraba mercancías al por mayor, adelantaba dinero a los productores y recibía la deuda en productos acabados, cumplía encargos de otros comerciantes, cobraba comisiones y obtenía ganancias de la diferencia entre los tipos de cambio. En lugar de un saco de monedas, a menudo se utilizaba una letra de cambio: una orden escrita de pagar una suma determinada en el plazo establecido.
Al comienzo de las liquidaciones, los principales comerciantes franceses y extranjeros se reunían en presencia del preboste de los mercaderes, jefe de la administración comercial de la ciudad. Confirmaban las letras de cambio y después establecían conjuntamente el tipo de cambio de las monedas extranjeras. Entonces comenzaban a saldar las deudas. Un acreedor aceptaba el derecho de reclamar a una tercera persona; esta transmitía otra obligación, y la cadena cerrada desaparecía de los libros con unos pocos asientos. Negarse a aceptar una letra de cambio permitía a su tenedor protestarla oficialmente y reclamar la suma junto con los gastos. Fueron precisamente estas operaciones las que convirtieron la plaza en la Place du Change.
La fiabilidad de las liquidaciones de Lyon atrajo al rey francés Henri II, que necesitaba dinero para una nueva guerra contra el emperador Charles V. En mil quinientos cincuenta y cinco, los consejeros reales reunieron las deudas de la hacienda en un único préstamo llamado Grand Parti de Lyon. Cerca de tres cuartas partes de la suma eran antiguas deudas reales con mercaderes-banqueros: se las trasladó al nuevo contrato sin posibilidad de rechazarlas. El resto debían aportarlo los banqueros con dinero nuevo.
El rey prometió un dieciséis por ciento anual y cuarenta y un pagos, vinculados a las cuatro Ferias de Lyon. Los pagos estaban garantizados por los ingresos fiscales de Lyon, Toulouse y Montpellier. Los banqueros arriesgaban su propio capital circulante y los fondos de los clientes que les habían confiado depósitos. El elevado interés debía cubrir ese riesgo.
Ya para el segundo pago, los tesoreros tuvieron que tomar dinero de nuevas suscripciones al préstamo. La guerra se reanudó, los gastos crecían y comenzó una crisis monetaria. En noviembre de mil quinientos cincuenta y siete, la siguiente suma impagada se registró como una nueva deuda. En diciembre, la Corona anuló la garantía fiscal prometida. El siguiente pago parcial, treinta mil escudos, resultó ser el último. Según el calendario inicial, los acreedores recuperaron cerca de un nueve por ciento de la suma prestada.
Veinte años después, Henri III, que buscaba un nuevo préstamo, envió a Lyon una comisión especial. De cuarenta casas bancarias alemanas quedaban cinco o seis. Las tres mayores casas florentinas quebraron, y las supervivientes ya no aceptaban depósitos y solo cumplían los encargos de los clientes.
Durante el Grand Parti de Lyon, el actual templo aún no existía: los comerciantes realizaban las liquidaciones al aire libre. En mil seiscientos treinta y uno, varios comerciantes propusieron pagar la construcción de una logia cubierta, terminada en mil seiscientos cincuenta y tres. El antiguo puente fue desmontado en mil ochocientos cuarenta y dos. Del barrio de las liquidaciones se conservan el nombre de la plaza y la antigua logia bursátil; desde mil ochocientos tres, una comunidad protestante ocupa su sala.
Información práctica
Espacio urbano abierto; elija un punto de observación que no obstaculice el paso de los peatones.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No cuente con la puesta en marcha de las figuras mecánicas sin comprobarlo in situ. Entre en el patio solo cuando haya un paso abierto y autorizado; respete la puerta cerrada y el espacio privado.
