Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Dos terrazas
- Muro de contención
- Estanque de mármol
- Panorama de azulejos
La historia del lugar
Las dos terrazas de São Pedro de Alcântara se sostienen gracias a un muro de contención de unos veinte metros de altura. Se levantó para una construcción que nunca llegó a existir aquí.
En la primera mitad del siglo dieciocho, el rey portugués João V intentó abastecer Lisboa con agua de fuentes situadas al noroeste de la ciudad. La mayoría de los habitantes obtenía agua de fuentes públicas. Por el nuevo acueducto pagaban un gravamen especial sobre el aceite de oliva, el vino y la carne: el coste de la construcción quedaba incluido en el precio de los productos de primera necesidad.
El agua fluía por gravedad, por lo que el rey necesitaba un punto elevado de distribución. En esta ladera mandó preparar el terreno para un enorme depósito. Desde aquí, João V esperaba extender una arquería sobre el valle del Rossio hasta los barrios orientales y la colina de Graça. En mil setecientos treinta y ocho, los obreros empezaron a levantar el muro, acumularon tierra detrás de él y obtuvieron una plataforma nivelada sobre la pendiente abrupta.
En mil setecientos cincuenta y cuatro, el agua ya corría desde una fuente local, pero no bastaba para el depósito proyectado ni para prolongar el acueducto. Después, el terremoto de mil setecientos cincuenta y cinco agrietó la esquina sur del muro. El depósito no se construyó, los arcos sobre el valle no aparecieron y la plataforma ya terminada permaneció.
La gente empezó a arrojar desde el muro basura y animales muertos. En mil ochocientos veintidós, los vecinos de las calles inferiores presentaron una petición para exigir que esto terminara. Unos años después, el terreno fue ocupado por la Guarda Real da Polícia: sus cuarteles estaban cerca, y sus miembros instalaron un huerto en el solar vacío. Solo en mil ochocientos treinta y cinco el municipio pasó a disponer de los paseos públicos y las instalaciones hidráulicas de la ciudad. Los funcionarios retiraron el huerto de la policía, cercaron la plataforma superior, construyeron escaleras laterales de piedra, crearon un jardín abajo e integraron en el antiguo muro una cascada con un estanque semicircular. Los lisboetas obtuvieron un paseo público sobre la base de un depósito de agua que no llegó a construirse.
El nombre del lugar ya existía antes del proyecto real. São Pedro de Alcântara es Pedro de Alcântara, un franciscano español del siglo dieciséis que defendía el regreso de la orden a una pobreza estricta y participó en su reforma en Portugal. Llevaba su nombre el Convento de São Pedro de Alcântara, situado frente a este lugar.
El convento surgió tras un voto militar. En mil seiscientos sesenta y cinco, António Luís de Meneses, comandante del ejército portugués, se preparaba para detener a las tropas españolas en Montes Claros. Una derrota habría vuelto a abrir al enemigo el camino hacia el interior del país. Meneses prometió fundar un convento en honor de Pedro de Alcântara si los portugueses vencían. Su ejército ganó la batalla decisiva de la guerra por la restauración de la independencia y, en cumplimiento del voto, se asentó a los franciscanos en las cercanías. Desde su convento, el nombre pasó a la calle, la fuente, el jardín y el mirador.
El estanque de mármol situado en el centro de la terraza superior no formaba parte del depósito real: fue trasladado aquí desde el palacio de Bemposta ya durante la creación del jardín. Del proyecto hidráulico se conservaron el muro y la plataforma elevada por él. Ahora la gente pasea, se sienta junto al quiosco y contrasta las casas de las colinas opuestas con el panorama de azulejos. Bajo los pies queda el espacio destinado al agua que no alcanzó para traerla hasta aquí; más allá de la cerca se ve el Lisboa oriental, adonde pensaban enviarla.
Información práctica
El jardín está abierto las veinticuatro horas, algunas zonas pueden cerrarse por obras; los cafés funcionan con su propio horario.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Primero recorra el jardín inferior y luego compare el panorama rotulado con la vista real; no bloquee el paso junto al borde de la terraza.
