Parada 3 de 7

Catedral de Lisboa (Catedral de Lisboa)

Sé de Lisboa

La parada mostrará cómo el rumor de la ciudad y una decisión ajena pudieron convertir el principal templo en una trampa.

25 min
Fachada fortificada de la Catedral de Lisboa con dos torres
David Broad · CC BY 3.0; cropped/resized for app
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Mira primero a tu alrededor

En qué fijarse

  • Dos torres de la fachada
  • Ventana circular en forma de rosetón
  • Cátedra episcopal
  • Campanas de la catedral

La historia del lugar

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El nombre «Sé» procede de la palabra latina «sedes», que significa asiento; designa una iglesia con cátedra episcopal. Tras la toma de Lisboa, el rey restauró la diócesis de la ciudad, y la catedral se convirtió en su centro. Las dos torres y la ventana circular de la fachada parecen antiguas, pero la torre sur se derrumbó en un terremoto y restauradores posteriores rediseñaron la fachada, el rosetón y la parte alta de los muros.

El seis de diciembre de mil trescientos ochenta y tres, el obispo de Lisboa Martinho Anes de Zamora interrumpió su comida en las estancias situadas sobre las galerías del patio de la catedral, ordenó cerrar la iglesia y subió hasta las campanas. La catedral era su hogar y su lugar de servicio: Martinho vivía allí para asistir a los oficios diarios, gobernaba desde allí la diócesis y pensaba alojar cerca a todos los canónigos de la catedral.

La palabra portuguesa «Sé» procede del latín «sedes», «lugar» o «asiento». Así se llama a la iglesia donde se encuentra la cátedra del obispo. Tras la toma de Lisboa en mil ciento cuarenta y siete, el rey Afonso Henriques restauró la diócesis de la ciudad, y su primer obispo de la nueva época fue el cruzado inglés Gilberto de Hastings. Desde entonces, esta es la iglesia principal de la diócesis, y la decisión de su obispo podía tener repercusiones mucho más allá de los muros del templo.

Unas semanas antes de la muerte de Martinho murió el rey Fernando I de Portugal. Su única heredera legítima era su hija Beatriz de Portugal, esposa del rey de Castilla. Hasta que ella tuviera un hijo, el país debía ser gobernado por la madre de Beatriz de Portugal, la reina Leonor Teles. Muchos lisboetas temían que la corona portuguesa acabara en manos del monarca castellano.

Los adversarios de la regente se reunieron en torno a João I de Portugal, hermano ilegítimo del rey fallecido y jefe de la Ordem de Avis. João I de Portugal quería eliminar a los consejeros más cercanos de Leonor Teles y encabezar la resistencia contra sus partidarios. Aquel día de diciembre, él y sus cómplices mataron en el palacio real cercano al principal allegado de la regente. Para sacar a los habitantes a las calles, los conspiradores difundieron un falso grito: están matando a João I de Portugal.

Las campanas de las iglesias servían entonces como alarma de la ciudad. Sonaron en la Iglesia de San Martín y en otras parroquias, pero las campanas de la Catedral de Lisboa permanecieron en silencio. Martinho, nacido en la Zamora castellana, ya parecía sospechoso a la multitud. El silencio de la catedral principal se convirtió rápidamente en una prueba: el obispo supuestamente sabía de la conspiración contra João I de Portugal y apoyaba a la regente.

El propio Martinho, según el relato del cronista Fernão Lopes, no entendía la causa de la alarma. Sabía que el toque de la gran campana de la catedral podía poner en pie a toda la ciudad y no quería hacerla sonar por los gritos de la calle. Por eso cerró las puertas y se refugió en la torre junto con dos invitados.

Los habitantes apoyaron escaleras contra el vano, entraron y abrieron el templo. Dos funcionarios del consejo municipal subieron hasta el obispo por la estrecha escalera, donde solo se podía pasar de uno en uno. Martinho los dejó entrar solo después de que le prometieran seguridad. Explicó por qué no había ordenado tocar las campanas, y a los enviados su respuesta les pareció convincente.

La multitud de abajo exigió que arrojaran al obispo. Cuando los enviados vacilaron, fueron amenazados con la misma suerte: si Martinho se quedaba arriba, todos caerían abajo. Quienes acababan de responder por su vida prefirieron salvar las suyas. El obispo fue herido, asesinado y arrojado desde la torre. También mataron a dos clérigos que se encontraban junto a él. Desnudaron el cuerpo de Martinho, lo arrastraron hasta Rossio y lo dejaron allí; solo se atrevieron a enterrarlo al día siguiente.

Fernão Lopes consignó esta escena unos sesenta años después, por encargo del hijo de João I de Portugal, que para entonces ya había fundado una nueva dinastía real. Por eso, los discursos que transmitió no deben tomarse como una transcripción literal. Pero la muerte del obispo y sus consecuencias no admiten duda. João I de Portugal se convirtió en rey, y la cátedra pasó a João Anes, un clérigo portugués cercano a él. Más tarde, el papa elevó a João Anes a la dignidad de primer arzobispo de Lisboa.

La fachada actual sigue teniendo dos torres, pero es imposible señalar el vano exacto desde el que arrojaron a Martinho. La torre sur se derrumbó en el terremoto de mil setecientos cincuenta y cinco, y a comienzos del siglo veinte los restauradores rehacieron la fachada, el rosetón y los remates de los muros. Abajo sigue estando la cátedra episcopal y, arriba, las campanas, cuyo silencio llevó una vez al asesinato de la persona que ocupaba aquella cátedra.

Información práctica

Tiempo en la parada25 min
Siguiente puntoIglesia de San Antonio de Lisboa
Entradacon entrada

Noviembre—mayo: lunes—sábado de 10:00 a 18:00. Junio—octubre: lunes—sábado de 09:30 a 19:00. Cerrado los domingos y fiestas religiosas. Horarios comprobados el 2026-06-29.

Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.

Desde fuera se aprecia bien el carácter defensivo del edificio. Si decide entrar, reserve tiempo aparte para el interior y tenga en cuenta que el oficio religioso es más importante que la visita turística.

Siguiente paso

¿Adónde seguir?

Pase al templo vecino, al otro lado de la plaza.

Parada 3 de 7Después: Iglesia de San Antonio de Lisboa

Ruta terminada

Paseo completado

«Alfama: de Porta do Sol al Castillo de San Jorge» — 7 paradas, 2,3 km, 3 horas.

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