Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de la Quinta
- Salas de la hacienda
- Vitrinas del museo
La historia del lugar
La Sala Independencia —el Salón de la Independencia— ocupa la antigua Quinta de los Libertadores, la hacienda campestre de los Libertadores. En su nombre permanecen José de San Martín y Simón Bolívar, que vivieron aquí uno después del otro. Sin embargo, solo tras un litigio en el que nadie pudo demostrar un derecho indiscutible sobre la hacienda fue posible alojarlos en esta casa.
En mil ochocientos dieciocho, Joaquín de la Pezuela se interesó por la casa: era el penúltimo virrey español del Perú e intentaba conservar la colonia para España. La tierra pertenecía a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. La renta ayudaba a mantener el hospital del monasterio en la ciudad de Ica.
El intermediario de Pezuela formalizó el acuerdo de modo que el virrey podía usar la hacienda, reformarla y transmitirla a sus herederos, pero debía pagar ciento diez pesos al año. Solo se convertiría en propietario pleno después de saldar la suma principal. Pezuela nunca lo hizo. Aun así, los habitantes llamaban Quinta de los Libertadores a su gran residencia.
En enero de mil ochocientos veintiuno, los generales españoles obligaron a Pezuela a abandonar el cargo. El antiguo virrey se instaló aquí de forma definitiva. En el camino apostaron una guardia a caballo que revisaba a sus visitantes, mientras que Pezuela vendía los muebles y se preparaba para partir. Antes de embarcar, pidió prestados cuatro mil pesos al acreedor Pedro Abadía y le dejó como garantía los documentos de la hacienda.
Tras la proclamación de la independencia, José de San Martín ordenó confiscar los bienes de los españoles que no respaldaran el nuevo orden. Consideraron que la Quinta de los Libertadores era propiedad del antiguo virrey o de Abadía. El ministro de Hacienda Hipólito Unanue exigió al acreedor que demostrara que la casa le pertenecía; de lo contrario, la hacienda debía pasar al Estado.
Abadía respondió que solo guardaba los documentos como garantía de la deuda. No tenía ningún documento que confirmara la propiedad. El veinticinco de agosto de mil ochocientos veintiuno entregó la casa al Estado sin oponer resistencia. Más tarde, los hermanos de la Orden Hospitalaria intentaron recuperar su tierra, pero no lo lograron. El Estado utilizó la hacienda durante treinta y siete años y después la devolvió a los herederos de Pezuela; estos vendieron pronto la casa.
Precisamente entre la confiscación y la devolución vivieron aquí primero José de San Martín y después Simón Bolívar. De ahí procede el nombre actual de Quinta de los Libertadores. Con motivo del bicentenario de la independencia, el personal del museo instaló en sus salas una exposición permanente de once secciones. La Sala Independencia se encuentra en la casa que el nuevo Perú obtuvo porque el acreedor del virrey depuesto no pudo demostrar un derecho sobre ella.
Información práctica
PromPerú: Lun 12:00–19:30, Mar–Dom 09:00–19:30, entrada gratuita; compruebe el acceso actual.
Comprobado: 26 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Planifique la exposición interior por separado y compruebe el acceso con antelación; si no puede entrar, lea el aspecto exterior de la casa como parte del conjunto de la plaza.
