Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Galerías abiertas
- Escaleras exteriores
- Hueco bajo la escalera
- Pasaje de lado a lado
La historia del lugar
El pasaje de lado a lado entre las calles Józefa y Meiselsa sirvió en otro tiempo como posada para viajeros. Después, a su alrededor se formó un apretado mundo residencial: las viviendas convivían con almacenes, tiendas y talleres. Las galerías abiertas y las escaleras exteriores eran aquí corredores cotidianos para los vecinos, y ahora entre ellas funcionan cafés y espacios expositivos.
En dos mil dieciocho, Max Friedman se sentó en estos escalones, abrió su portátil y puso «La lista de Schindler». Había llegado desde Nueva York para comprobar una de las historias de su madre. Frida Friedman sobrevivió al Holocausto, pero hablaba de su vida antes de la guerra de tal modo que su hijo ya no entendía dónde terminaba el recuerdo y dónde empezaba la invención.
Frida aseguraba a sus hijos que había crecido en una familia acomodada y que su primer marido tenía su propio taller. Los documentos mostraron otra cosa. En mil novecientos diecinueve, Frimet Entenberg, como se llamaba entonces, con ocho años se instaló con sus familiares en la casa número doce de la calle Józefa. Siguió viviendo aquí después de casarse. Su marido fabricaba maletas y ganaba poco; Frida lavaba ropa ajena para que la familia tuviera suficiente para comer.
Este patio de paso conecta las calles Józefa y Meiselsa. Desde mil ochocientos dos funcionó aquí una posada; después, alrededor del patio se instalaron viviendas, almacenes, tiendas y talleres. Las galerías abiertas y las escaleras servían a los vecinos como corredores cotidianos. Para Frida, era el único hogar que conocía desde niña.
En la primavera de mil novecientos cuarenta y uno, los ocupantes alemanes ordenaron a los judíos de Cracovia trasladarse al gueto establecido en Podgórze, en la otra orilla del Vístula. Todos los vecinos judíos que aún permanecían en la dirección de Józefa doce fueron expulsados; en los pisos instalaron a otras personas y, más tarde, los alemanes se apoderaron del edificio. Frida acabó en el gueto y después en el campo de Płaszów; desde allí la enviaron a Auschwitz y Bergen-Belsen. Su primer marido fue asesinado en Auschwitz. Ella sobrevivió a los campos, llegó a Suecia tras la liberación, conoció allí a otro antiguo prisionero y dio a luz a Max.
Casi medio siglo después, el director Steven Spielberg rodaba en Cracovia una película sobre Oskar Schindler, el industrial alemán que salvó a más de mil trabajadores judíos. Frida no estaba entre ellos. El equipo de rodaje utilizó las casas conservadas de Kazimierz en lugar de las calles, muy transformadas, del antiguo gueto. Por eso, en la película, desde estas mismas galerías los soldados alemanes arrojan las pertenencias de los vecinos expulsados, y en el hueco bajo la escalera un niño esconde a una mujer con su hija.
El gueto histórico no estaba aquí. Pero la expulsión que los actores representaron en el patio en mil novecientos noventa y tres sí les ocurrió a los vecinos judíos de esta casa, entre ellos Frida. Tras el estreno de la película, comenzaron a traer excursiones hasta aquí, y el pasaje recibió el nombre no oficial de «pasaje de Schindler». Ahora, entre las escaleras hay mesas de café, tiendas y espacios expositivos.
Max evitó la película durante mucho tiempo: de niño despertaba a sus padres después de las pesadillas sobre los campos y no quería volver a entrar en su pasado. Tras la muerte de su madre, intentó hablar de ella a su pequeño nieto y descubrió que apenas sabía nada fiable. Durante cinco años buscó documentos y testimonios. La casa de la calle Józefa resultó ser la única dirección conservada de Frida que pudo confirmar.
En los escalones donde los actores representaban la expulsión de una familia ajena, Max Friedman encontró la única dirección de su propia familia que había sobrevivido.
Información práctica
El patio suele estar accesible durante el día, cuando están abiertos los cafés y talleres, pero el portón puede cerrarse por la tarde o por trabajos privados. Es un espacio semirresidencial, por lo que el acceso no está garantizado como en un museo.
Comprobado: 29 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Este es un patio semirresidencial, no un plató: pase con tranquilidad, no mire dentro de los pisos, no bloquee las entradas ni organice sesiones fotográficas escenificadas en las escaleras.
