Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Torre del Reloj de Kotor
- Gran esfera
- Puerta del taller bajo la torre
La historia del lugar
Tras la Puerta del Mar, la ciudad se abre de pronto a un espacio amplio donde convergían sus servicios cotidianos. Cerca estaban la residencia del gobernante, una torre de guardia y el arsenal, y los armeros reparaban el equipamiento antes de enviarlo a guardar. Su oficio desapareció hace mucho, pero dejó a la plaza su nombre actual. Bajo la gran esfera de la Torre del Reloj de Kotor se conserva una pequeña puerta en el nivel inferior.
En mil ochocientos sesenta y cinco, la administración austríaca envió desde Graz a Kotor al relojero Franjo Homen. Le encargaron poner en orden el mecanismo del reloj de la ciudad. Para el maestro era un viaje de trabajo; para Kotor, la reparación del instrumento con el que comprobaban la hora funcionarios, guardias, comerciantes y marineros.
El reloj estaba donde podía utilizarlo toda la ciudad: sobre su plaza más grande, justo detrás de la Puerta del Mar. A los lados se encontraban la residencia del gobernante, una torre de guardia y el arsenal. Los armeros reparaban aquí las armas y luego las guardaban en el arsenal. De ese trabajo recibió la plaza su nombre actual: Plaza de Armas. Los talleres de armas desaparecieron hace mucho, pero el nombre ha permanecido.
Franjo Homen reparó el reloj y decidió no regresar a Graz. A cambio del mantenimiento constante del mecanismo, le permitieron abrir gratuitamente un taller en el local inferior de la torre. Se instaló en Kotor y empezó a ganarse la vida reparando y fabricando relojes, literalmente bajo la esfera de la que respondía ante la ciudad. Si el mecanismo se detenía, el maestro arriesgaba tanto el contrato como el local del que vivía su hogar.
La obligación pasó al hijo de Franjo, Robert, luego al nieto, Mirko, y al bisnieto, Ljubomir. El mecanismo sigue siendo completamente mecánico: una vez al día, el relojero eleva pesadas pesas de piedra que tiran del sistema de engranajes. Aproximadamente una vez cada dos semanas hay que lubricarlo. Sin ello, la esfera de la torre se convierte en un círculo inmóvil.
Ljubomir comenzó a aprender con su padre a los doce años y asumió el taller a los veinticinco. El acuerdo familiar de mil ochocientos sesenta y cinco sigue vigente: los Homen utilizan el local de la torre y, a cambio, mantienen el reloj de la ciudad. El hijo de Ljubomir ayuda a su padre con el mecanismo, pero eligió una profesión marítima y no piensa hacerse cargo del taller de relojería.
Bajo la gran esfera sigue abriéndose la puerta del pequeño taller. Detrás de ella, cada mañana se elevan a mano las pesas gracias a las cuales el reloj sobre la Plaza de Armas sigue funcionando.
Información práctica
Plaza urbana abierta, de acceso libre; parte del espacio está ocupada por terrazas de verano y eventos.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La plaza suele estar animada; aléjese hacia un borde para ver juntos la torre y la picota sin bloquear el paso.
