Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- El minarete sobre el tejado a dos aguas
- La ampliación septentrional de ladrillo
- El edificio de la madrasa al otro lado de la calle Zayni Sultana
La historia del lugar
El minarete se eleva directamente desde el tejado a dos aguas, y a la pared norte se adosa una parte tardía de ladrillo. La comunidad sigue reuniéndose en la Mezquita Märcani, que continúa en funcionamiento. Al otro lado de la calle Zayni Sultana, los jóvenes de la comunidad estudiaban en la madrasa, la escuela junto a la mezquita; el edificio restaurado con donaciones alberga ahora el Colegio Islámico de Kazán.
Al principio, el edificio se llamaba Primera Mezquita Catedral: aquí se reunían para la oración comunitaria del viernes. Fue construido entre mil setecientos sesenta y seis y mil setecientos setenta con dinero de los feligreses, después de recibir el permiso de Catalina Segunda. Fue una de las primeras mezquitas de piedra de Kazán construidas tras la toma de la ciudad en el siglo dieciséis.
Más tarde recibió otro nombre: el de los Yunusov. Los comerciantes Yunusov no estuvieron entre los primeros constructores, pero en el siglo diecinueve pagaban el mantenimiento de los imanes, las reparaciones y la ampliación del edificio. Ibrahim Yunusov, el comerciante tártaro más rico de Kazán y jefe informal de la comunidad, estaba acostumbrado a elegir él mismo a las personas de quienes dependía la vida de la comunidad.
En el invierno de mil ochocientos cuarenta y nueve, Yunusov invitó aquí a Shigabutdin Märcani, un joven teólogo que regresaba tras largos años de estudio en Bujará y Samarcanda. Yunusov quería conseguir para su comunidad al mejor maestro. Tras los exámenes, Märcani fue confirmado como imán-jatib y mudárris: dirigía la oración del viernes, pronunciaba sermones y estaba al frente de la enseñanza junto a la mezquita.
Märcani reorganizó el programa de estudios. Los alumnos analizaban las obras de los teólogos y, junto con las disciplinas religiosas, estudiaban matemáticas, astronomía e historia. En la madrasa se reunían más de cien jóvenes. La fama del maestro crecía, pero el salario, las instalaciones y la propia posibilidad de enseñar dependían en gran medida del dinero de los Yunusov.
En mil ochocientos setenta, Ibrahim Yunusov se negó a pagar un nuevo edificio para la madrasa. Märcani recurrió a otros comerciantes de la comunidad. Reunieron dinero, compraron una parcela frente a la mezquita y crearon un patronato que administraba las donaciones sin participación de los Yunusov. En mil ochocientos setenta y uno apareció aquí una nueva madrasa de dos plantas.
Los Yunusov respondieron construyendo su propia escuela. En una misma comunidad funcionaban al mismo tiempo dos madrasas, que competían por los alumnos. Según los recuerdos de Märcani, intentaron incendiar su edificio varias veces. En mil ochocientos setenta y cinco, cuando los feligreses se encontraban en la mezquita para la oración, el edificio de la madrasa de Märcani ardió; con él se perdieron numerosos libros. Märcani no nombró a los incendiarios, por lo que no se puede atribuir el incendio a los Yunusov.
El comerciante Akhmetzyan Rakhmatullin reparó la parte que había sobrevivido y las clases se reanudaron. Después, los feligreses volvieron a reunir fondos y, para mil ochocientos ochenta y uno, levantaron una madrasa de piedra. La escuela de los Yunusov cerró poco después, mientras que la creada por los partidarios de Märcani continuó funcionando. Ibrahim Yunusov dejó de mantener a su antiguo protegido, a Märcani se le retiró temporalmente el cargo, pero siguió siendo imán de esta comunidad hasta su muerte. Cuando el propio Ibrahim Yunusov murió en mil ochocientos ochenta y seis, Märcani celebró la oración fúnebre por él.
Tras la muerte del imán, a finales del siglo diecinueve, el nombre de Märcani quedó ligado a la mezquita. La ampliación septentrional de ladrillo sigue contando entre las obras que pagó Yunusov. Al otro lado de la calle Zayni Sultana se alza la madrasa restaurada con donaciones de los feligreses; ahora alberga el Colegio Islámico de Kazán. Y la propia mezquita, que sigue en funcionamiento, lleva el nombre del hombre a quien Yunusov invitó aquí y que, tras romper con él, permaneció aquí hasta el final de su vida.
Información práctica
Mezquita en funcionamiento; el acceso al patio y al interior depende del horario de oración, no hay un horario turístico independiente.
Comprobado: sin fecha. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.No entre durante la oración comunitaria para visitar el interior. El relato puede escucharse por completo desde fuera, sin alterar el ritmo habitual de la mezquita.
