Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Tres vanos de arco
- Muralla del palacio
- Filas de tiendas
- Callejón Maniharon ka Rasta
La historia del lugar
El Bazar Tripolia se extiende por una amplia vía urbana entre dos plazas, y las tiendas comerciales se abren directamente a ella, dejando espacio detrás para los callejones de los oficios. En medio de esta hilera, la muralla del palacio está atravesada por tres arcos altos; de ellos recibió el bazar su nombre. El flujo ordinario se detiene ante los recipientes, las telas, las alfombras y los artículos de ferretería, mientras que tras los arcos queda la parte residencial cerrada del palacio. Cerca se abre Maniharon ka Rasta, donde en pequeños talleres todavía calientan, extienden y decoran laca para pulseras.
Cuando Sawai Jai Singh II, gobernante de Amber, trasladó la capital a la llanura, necesitaba personas que convirtieran los barrios trazados en una ciudad comercial. En mil setecientos veintisiete aún no había aquí generaciones de tenderos dispuestas a ocupar las nuevas calles. El tesoro construía filas de tiendas idénticas, y el maharajá enviaba invitaciones especiales a comerciantes y artesanos.
Una de esas invitaciones la recibieron los manihar, maestros de pulseras de laca de Manoharpur, en el actual Uttar Pradesh. Se ganaban la vida transformando la laca natural, una resina que se recoge de los árboles, en adornos: el material se calentaba, se extendía sobre una placa de hierro, se teñía y se moldeaba alrededor de una base. Los maestros fueron llamados a mostrar su oficio ante la nueva corte. Las pulseras encontraron compradores, y los manihar trasladaron aquí sus talleres junto con sus familias.
Les asignaron un callejón junto al Bazar Tripolia. Así nació Maniharon ka Rasta, la calle de los fabricantes de pulseras. Este nombre indicaba la ocupación de sus habitantes con más precisión que cualquier numeración de casas. Detrás de un taller a menudo había una sola unidad doméstica familiar: los hombres trabajaban con la laca caliente, y las mujeres decoraban las pulseras terminadas y las vendían. La habilidad por la que las personas habían dejado Manoharpur se convirtió en su sustento permanente en Jaipur.
El propio Sawai Jai Singh II dispuso el bazar en una carretera ancha entre Choti Chaupar y Badi Chaupar. Las tiendas se abrían a la calle principal, y detrás de ellas se extendían los callejones de los distintos oficios. En medio de la hilera comercial, el gobernante habilitó una entrada directa al complejo palaciego. Sus tres vanos de arco dieron a la Puerta Tripolia su nombre, «puerta triple», y después ese nombre pasó a todo el bazar.
Por la Puerta Tripolia circulaban el maharajá, su familia y las procesiones palaciegas. A los visitantes corrientes los dirigían a otras entradas. Esta separación se mantiene: tras los arcos queda la parte residencial del palacio, y a los turistas no se les permite entrar allí. Pero durante las fiestas femeninas de Gangaur y Teej, los servidores del palacio sacan por esta puerta, en un palanquín, la imagen de la diosa Parvati. La procesión recorre el Bazar Tripolia por el mismo camino que el gobernante reservó para las salidas ceremoniales.
En la calle principal se venden ahora recipientes metálicos, artículos de ferretería, telas y alfombras. Las pulseras de laca se siguen fabricando en Maniharon ka Rasta. El palanquín del palacio atraviesa el arco triple junto al callejón donde los descendientes de los maestros invitados calientan y extienden la misma laca.
Información práctica
Parada callejera; es mejor contemplar la puerta desde fuera durante el día, cuando se aprecia el paso del eje comercial al umbral real.
Comprobado: 15 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.La puerta pertenece al recorrido palaciego, así que no la consideres una entrada turística normal y respeta las barreras.
