Mira primero a tu alrededor
En qué fijarse
- Fachada de ladrillo rojo
- Molduras de piedra clara
- Alas laterales
- Torre central con cúpula
La historia del lugar
La fachada roja, con franjas de piedra clara, se alza sobre el Cuerno de Oro; los cuerpos laterales se extienden por la ladera y, en el centro, crece una torre bajo una cúpula. En la cúpula funcionó en otro tiempo un observatorio astronómico. La escuela surgió de una institución patriarcal a la que, tras la caída de Constantinopla, se encargó formar sacerdotes y laicos instruidos para la comunidad ortodoxa. Sus alumnos se convertían después en maestros de escuelas griegas de distintas ciudades del Imperio otomano.
A comienzos de julio de dos mil veintiséis sacaron las pertenencias escolares del edificio rojo de la colina. El traslado duró cuatro días laborables. Aquí no habrá nuevos ocupantes: desocuparon las instalaciones porque hay que reforzar la antigua mampostería contra los terremotos. Los alumnos y el profesorado se trasladaron temporalmente a otro edificio escolar griego, en el barrio de Kurtuluş.
La institución se llama Gran Escuela de la Nación. La palabra turca «rum» de su nombre oficial designa a los romeos, los ortodoxos de habla griega de Estambul. Ellos mismos llaman a la escuela Gran Escuela de la Nación. Por nación no se entendía aquí un Estado, sino la comunidad ortodoxa del Imperio otomano.
Su historia comenzó después de la conquista de Constantinopla. En mil cuatrocientos cincuenta y cuatro, Genadio Escolario, el primer patriarca ortodoxo nombrado tras la caída de la ciudad, encargó al erudito Mateo Camariota reorganizar la escuela patriarcal. Era necesario formar clérigos y laicos instruidos para una comunidad que tendría que negociar con la administración otomana, llevar la correspondencia y gestionar sus propias instituciones. La escuela cambió muchas veces de sede; durante un tiempo estuvo en Kuruçeşme, en el Bósforo, y a mediados del siglo diecinueve regresó a Fener, junto al Patriarcado.
El patriarca Joaquín III, que se dedicó a restaurar los centros educativos griegos de Estambul, decidió proporcionarle una sede permanente. La propia escuela careció de dinero durante años. Por eso Joaquín reunió donaciones de monasterios y feligreses adinerados. La mayor parte la aportó Georgios Zarifis, un banquero griego de Estambul que había hecho fortuna con créditos y operaciones financieras. Otros benefactores cedieron un terreno en la cima de la colina. Así la escuela acabó precisamente aquí: junto al Patriarcado, pero más arriba y a la vista desde todo el Cuerno de Oro.
El proyecto se eligió mediante concurso. Lo ganó Konstantinos Dimadis, arquitecto y antiguo alumno de la misma escuela, que aspiraba al encargo de su nuevo edificio. El contrato exigía expresamente una fachada «de estilo bizantino». Dimadis combinó ladrillo rojo cocido y piedra clara, extendió las alas laterales a lo largo de la ladera y elevó sobre el centro una torre con cúpula. Dentro de la cúpula instaló un observatorio astronómico. Cuando las clases comenzaron en septiembre de mil ochocientos ochenta y dos, compraron instrumentos para las aulas; unos ciento treinta de ellos pasaron más tarde a formar parte de la colección de la escuela. Dos décadas después estudiaban aquí unas cuatrocientas cincuenta personas, la mayoría llegadas de otras regiones del imperio. De aquí salían maestros que después eran enviados a escuelas griegas de distintas ciudades.
En otoño de dos mil veinticinco, una inspección mostró que el edificio necesitaba un refuerzo sísmico. A la administración le dieron noventa días para desocupar las instalaciones. Las obras se valoraron en más de diez millones de euros, una suma de la que el fondo escolar no disponía. El director Dimitris Zotos, que debía conservar las clases para treinta y un alumnos, empezó a buscar un local libre dentro de la pequeña comunidad griega de Estambul. El fondo de tres iglesias ortodoxas del barrio de Kurtuluş cedió gratuitamente a la escuela, hasta finales de junio de dos mil veintinueve, un edificio cerrado desde dos mil dos.
Tras las paredes rojas ya no hay aulas. La escuela sigue existiendo en Kurtuluş, aún se reúne dinero para el refuerzo y en la torre de Fener permanece la firma de piedra de un antiguo alumno: «arquitecto Konstantinos Dimadis, año mil ochocientos ochenta y uno».
Información práctica
La escuela funciona durante el periodo lectivo y está cerrada a las visitas; el acceso solo es posible con permiso especial o durante los escasos días de puertas abiertas.
Comprobado: 17 de junio de 2026. Comprueba la fuente oficial antes de visitar.Es una escuela en funcionamiento, no un museo abierto. Observa el edificio desde la calle, no entres sin permiso ni fotografíes a los alumnos.
